miércoles 25/5/22

Antón, el pirulero

Se entenderá que suela caerme bien la gente que lleva boina, gorra paisana, no chulería ladeada de carlista o paracaidista, gorra como la de Pío Baroja o León Felipe, por acotar el gusto; y digo gorra, no chapela, que eso es ir de grandón poniéndole alero al tarro por creer que da más categoría (mucho daño hizo Zumalacárregui).

Antón Saavedra, cuando le conocí, llevaba siempre gorra. Me cayó bien, claro, y celebro que cuarenta años después no haya defraudado aquella primera impresión. Asturiano de Aller, sindicalista en cabeza, un arengas de cuidado, minero y cabeza visible con Fernández Villa del Sindicato de los Obreros Mineros de AsturiasSOMA, siglas que nunca se abolieron pese a ser un todo y solo UGT... su voz era creíble y autorizada, enérgica, y una vez en León, cerrando una manifestación minera en la Plaza de las Palomas y tras encender a la tropa con un vibrante alegato obrero, miró hacia el cercano edificio de la Federación de Empresarios y anunció solemnemente: «y a Pérez Villar le daremos hoy aquí dos medallas»... se hizo el silencio sobre un mar de caras perplejas, ¡Antón se ha vuelto loco!; pero precisó: «una medalla por tonto y otra por si la pierde». Antón sabía meter a la gente en en la ira justa por la honestidad que desprendía su palabra y la llaneza reidora de todo paisanón que no ye babayo de Payares pallá.

Saavedra dimitió de todo rango sindical al ver que la nónima de un mes que no pudo afrontar el sindicato fue abonada por el Victorino famoso, dueño de minas allí también. Insólito, ¡la patronal pagando al sindicatu! Eso era venta descarada. Antón acabó en IU hasta chocar con Gaspar Llamazares, otro maniobras. Y en 1995, visto tanto visto, decidió denunciar a Fernández Villa por todo su mamoneo. La denuncia se archivó. El Gobierno ya lo sabía. Después, también Zapatero. Y hasta que finalmente se le abrió la causa que ha dado con el lider históricu en vergüenza y cárcel, le vacilaban en Madrid y Uvieu llamándole Antón, el pirulero... y seguramente lo era, les estaba tocando la pirula para enseñarles a todos sus vergüenzas.

Antón, el pirulero
Comentarios