martes. 05.07.2022

Burkas en el coro

H ablan y hablan radios, teles y papeles hasta escandalizarnos para que maldigamos lo que le espera a la mujer en Afganistán otra vez tras haber iniciado su primaverilla que, trayendo más heladas de las esperadas, se prolongó por veinte años esperando que un ansiado verano logre meterle la sazón al fruto; y al bruto, la razón en la mollera. Pero ya no le vendrán veranos. Vuelve al frío liada bajo siete paños: la enagua, la falda, el justillo, el vestido, el mandil, el manto y el burka... ¿y las bragas?... de esparto.

Ese burka que tanta afgana siguió llevando todo este tiempo convertirá en sombras a muchas en la ciudad; y en el pueblo a todas. Cree el imán talibán que el burka libera a la mujer de excitar miradas lascivas, ese acoso masculino, el más baboso y universal, acoso que aquí ya metemos en el Código Penal. Tapadas de este modo, la única belleza de la mujer afgana será su interior y, al fin, habrá entre ellas una igualdad tan urgente o más que la de género, ja paya; y vea el feminismo occidental que solo así las menos bellas lograrán estar a la par, dice el imán en su mezquita, o sea, que allí esto va a misa.

Nos escandaliza esa mujer presa en la calle bajo telas o telón en casa... y sus celosías, tan de estos conventos donde velar a las mujeres consagradas, nuestras monjas, ha regido desde siglos. No pocas órdenes añadían además al ropón un velo de gran vuelo para tapar totalmente el rostro ante todo hombre, ya fuera obispo o capellán. Ojo, pues, al escándalo, cree Peláez: hay conventos aún hoy con esta costumbre... ¿y alguien se escandaliza?... burkas en el coro, lo vemos normal, no censurable.

También la mística española del Siglo de Oro puso a sus monjas bajo siete paños y lo asumían con gran fe y alegría, como lo hacen hoy sin duda tantas talibanas de las que nadie habla (ni a ellas les dejan). De nuestros claustros con burkas salieron mentes brillantes como Teresa de Ávila, Juana Inés de la Cruz... y entre las monjas talibanas también podrían salir algunas... siempre que alguien les diera un lápiz y las enseñara a escribir... y eso allí no.

Burkas en el coro
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