sábado 27/2/21

Chunda, chunda...

No les va a hacer gracia a esos militares cebolletas, ociosos y bien pensionados (gracias a que esta democracia que quieren dinamitar les concedió prejubilaciones y privilegios insólitos, aun siendo un insulto para el resto laboral, otros funcionarios y chanetas), excoroneles arriscados como «voceras de sofá, café y puro» que preconizan golpes de estado y paredones de aquí a Cádiz para salvar la sagrada unidad de la patria... ni puta gracia, digo, les hará saber que el himno nacional de España no nació, como se quiere hacer creer, de la «Marcha de granaderos» que supuestamente le regaló un rey de Prusia al de España (¿pero qué mierda de regalo real es una partitura?; ¿y qué insulto no es pensar que aquí no sabían solfeo ni eran capaces de componer algo tan fácil como un chunda-chunda para desfilar tropas?). Pero esto no sería mayor ofensa si no se tratara en realidad de una melodía andalusí -mora, pues- atribuida al andalú Ibn Bayya que fusionó lo árabe con lo ibérico y que fue muy popular en todo el sur español. Era una pieza solo instrumental tributada de bienvenida en agasajos o fiestas, su aurresku (por eso nunca tuvo letra, nunca) y que siguió muy afincada aquí hasta adoptarse como marchilla. Lo descubrió un músico marroquí en 1947. Y aún hoy se toca en Marruecos, herencia del gran exilio musulmán del reino de Granada con los Reyes Católicos (y aquel alegre son de los granadinos fue rodando hasta el granaderos). Me remite Igor Escudero (entre los que son y fueron músicos aquí, el único leonés que compone ópera; y lleva nueve siendo joven) una grabación original árabe con este tema de fanfarria alegre y entre usted. Me pasmó. Nuestro himno es calco puro de esa música de hace seis siglos, tal cual. Y ya es incontestable: ahí está la verdadera madre de nuestro himno, madre mora, tócate los cojones. A lo peor, cuando ahora esos militares escuchen «su» himno nacional, se pondrán de pie... y se cagarán en la puta madre que lo parió... y a lo mejor empiezan a entender de qué va el mundo... de qué ha ido... y quizá de qué irá... ¿serán capaces?...

Chunda, chunda...
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