jueves 21/1/21

Doña Gaspara

Cada correo que me llega del buen amigo Gonzalo Garcival, saberense y periodista de brillo y orla que lo fue en el ABC y después en comunicación y documentación de Renfe, se me abren ventanas a mucha realidad leonesa enterrada con sordina en las cunetas del tiempo. Gonzalo es una biblioteca viva y una de las memorias más ágiles y precisas que conozco. Entre sus últimos papeles me hace ver que existió una abadesa del monasterio de Santa María la Real de Gradefes con un nombre que hoy nos resulta familiar, pese a no verse nunca en femenino: doña Gaspara Llamazares, que fue abadesa de esa joya cisterciense por dos veces (de 1827 a 1830 y de 1833 a 1840), aunque en medio hubo otra abadesa, Rosalía Llamazares, a la que supongo familia de la primera, que esto de familias en el poder no es privativo de políticos o nobles; también en el lío eclesiástivo tuvo siempre su altarcito san Nepote bendito. El caso es que oyendo ese Gaspara salta al eco Gaspar Llamazares, muy conocido líder comunista de oriundez cazurra al que quiero suponer descendiente de aquellas reverendas, sabiendo que en sus familias persistirían clérigos o monjas, lo normal, como lo fue un tío de Gaspar, el agustino Manuel Llamazares, destinado después a Brasil y que sin duda fue inductor o valedor para que su sobrino estudiara en el seminario que los agustinos tenían en Valencia de Don Juan y cuya extinción como colegio se produjo recientemente.

Conocí a Gaspar al compartir con él mesa redonda en la Universidad sobre el No a la guerra; a la entrada le saludé con sincera efusión y, amagando compañerismos, le casqué un ¡así que estudiaste en el seminario de Valencia de Don Juan! Y solo se rió con la mitad de la boca... ¿era tan inoportuno que el corifeo que le rodeaba masticara esa evidencia en un anticlerical nato?...

Pero lo raro es ver un agustino en su Esla familiar; ese río da mayormente capuchinos, igual que el Curueño y el Torío dan dominicos, el Omaña agustinos y Riaño y Prioro clero secular... por tirar unos de otros en cada río. Pero ese es otro asunto... y otro día.

Doña Gaspara
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