miércoles 19/5/21

El aire tiene dueño

En un pueblo de estos nortes -y de cuyo nombre me acuerdo a menudo si hay que pringar el moco junto al fuego o pasearse por el bulevar de los Sueños Cojos- el vaciarse ya dio un paso al de profundis al restarle únicamente dieciocho habitantes de los que la muerte se llevará a la mitad no tardando, quedándose aún más solos en tal anchura los cinco únicos brazos activos que viven de lo que hacen o tienen, dos parejas jóvenes y uno solterito y cuarentón, qué suerte tienes, cabrón, le dice uno de los casaos, el que tiene treinta vacas.

Este pueblo no fue noticia cuando hace seis meses y aprovechando el vacío pandémico, compraron a una empresa navarra tres aerogeneradores que instalaron en la loma vecina sin esperar a más licencia y sabiendo que no impactan nada. Lo justificaron: hay urgencia, necesitamos energía renovable para mejorar lo común y ampliar la fábriquita artesanal de lácteos con seis empleos; y alguno se asentará allí. Fue toda una inversión, pero su electricidad no solo cubrirá necesidades del reducido censo, permitiendo vender el excedente a la Red, unos 4.000 euros al mes. Hace ya siete años intentaron rehabilitar el molino que fue fábrica de luz antaño, pero Confederación denegó permiso de derivación de aguas al haberse extinguido en 1964. Fue entonces lo de pensar en la alternativa eólica con la junta vecinal como única empresa. Pese a las denuncias y sanciones de la Junta y Diputación y una sentencia judicial de paralización de la producción hace un mes, los tres molinos siguieron a su viento hasta que ayer sufrieron sabotaje con tres cargas explosivas inutilizando dos y derribando uno, y cuya autoría ha reivindicado el Frente Lleunés de Lliberación Natural, inédito hasta hoy en el ecologismo local. Lo investigarán. Pero nada dirán del trozo de carcasa del explosivo que encontraron los guardias, la misma que usa en sus obras la multinacional eléctrica que ya controla un tercio de estos parques eólicos y prevé duplicarlo en breve.

Parece un aviso a aeronavegantes: ¡ojito, que el aire tiene dueño!... y el sol.

El aire tiene dueño
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