lunes 10/8/20

El lujo ético

Leyó en voz alta Peláez el otro día en La Vanguardia un titular campanón y no quiso pasar de ahí, limpiose de café las comisuras, levantose sin más ruido y fuese a orinar como urgido por cistitis. Y ahí lo dejó: Cristina Martín, presidenta y fundadora de la Asociación Española del Lujo«Llega el lujo ético y silencioso».

Quieto ahí, alto parao -intentó chincharle Octavito-, ¿quiere esa mujer llamarlo silencioso por no decirle camuflado o disfrazado?, ¿un lujo que no se despepite en ostentación y rebrillos para no tentar al diablo ni escandalizar a la famélica legión que anda rabiada y creciendo hoy al galope en esta peste?... ¿y lo de ético, Peláez?, ¿cómo el lujo llega a ser ético?, dinos... ¿crees que lo ético pasa por ser un poco ecologista, solidario, comprar étnico, comer rúcula, aplaudir causas nobles y humanitarias, llevar escarapela o lacito?... ¿es más ético pintar un rollsroyce con titanlux que con películas de titanio lacado?... ¿es más ética la lujosa fiestorra de un ricacho despendolao si hace antes un donativo a un centro asistencial cercano o a unas monjitas lejanas?...

Peláez volvió del aseo con munición en la tablet que se llevó. Mirad cómo lo ve Coco ChanelAlgunos creen que el lujo es lo opuesto a la pobreza, pero no, es lo opuesto a la vulgaridad... vaya flautín la tía, ¿olvidó que no hay cosa en el mundo más vulgar que ser pobre?... Bioy Casares tenía claro lo contrario: El lujo es vulgaridad... ah, y «la honradez es el lujo de los ricos» (Robin Cook, 1947)... y Peláez, enmendando: jamás el lujo será honrado si es un privilegio... y nos queda mesié Picassó, que se decía o veía comunista y blanqueó culpas diciendo (dicen que dijo y vete tú a saber) aquello de «me gusta ser rico para poder vivir como un pobre»...

En fin, ¡ético y silencioso!... ¿como un coche eléctrico quizá, sra. presidenta?, ¿como un cohecho en una sacristía?... ande y déjese de vestir al lujo de monje ful. El único lujo que no insulta a nadie es poder disfrutar de las cosas que verdaderamente apreciamos y vivir con quien se quiere vivir... lo demás es postura, envidia y paletos.

El lujo ético
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