sábado 27/2/21

Esa camiseta

Con la Navidad aturdida por delante y el aumento por detrás de las mercaderías a domicilio que nos trajo esta pandemia -el teicagüey, que dice el nieto tontín bilingüe-, el embalaje con cartonaje y su corretaje es hoy el rey de esta creación; y lo del delivery ese, la resurreción de los viejos arrieros de corto alcance, ahora en becicleta o motita en pedorreo... ¿un pequeño paso atrás para el hombre y un paso enorme al pasado para la humanidad?... «quisiera verte muntar en becicleta, porque me han dicho que amontas devinamente», cantaba el alcalde Jose María Suárez si procedía una puya burlona a una concejala borde. Nunca se vio tanto paquete de aquí para allá, cartón sobre cartón, campana sobre campana en el portal y sobre campana una verás el paquete en tu puerta y al futuro en su cuna... cuna de tendencias... e intendencias.

Sócrates -ausente las últimas semanas de contacto hasta telefónico, pilló el bicho, pero lo pasó en casa, gripón con fiebrecillas, aunque parecido a otros y con mantita en el sofá cebándose de libro y documental hasta volver a reburdiar anteayer incordión y agrio, buena señal- apuntó que debería calcularse el gran volumen de cartón y celulosa que se está haciendo necesario para la nueva comercialidad industrial o del pequeño negocio (y restaurantes, por decreto)... todo va en paquetes, ¡venga cartón!, ¡venga papelote!, ¡venga celulosa!, la que solo puede obtenerse talando árboles... ¿cuántos miles de hectáreas forestales se están segando para alimentar la voraz industria del envoltorio, hoy exigido más que nunca en este alocado ¡más madera!, ¡es la guerra!?... pon solo embalajes de mascarillas en todo el planeta... ¿habrá que añorar o exigir la vuelta del plástico viendo que la camisa verde del planeta se nos llena de rotos y agujeros?... aunque si el hombre cegato y la mujer de cien bolsas de tienda pif se caen del burro o burra, quizá descubra el político que la silvicultura y repoblar -nuestra vieja demanda- han de abordarse con una urgencia agónica... y porque el bosque ya es la única camiseta para que no nos torre las chichas el cambio climático.

Esa camiseta
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