sábado 27/2/21

Esta trepidación

 Quien tiene fe en el arcoiris, símbolo de alivio y la esperanza tras una tormenta (una... o dos cada cien; no más) cree que el pandemonium de esta pandemia exigirá a la fuerza cambios bruscos y mejoras en una sociedad atónita y confusa al exigirle rectificar esas conductas impropias (cuánto lirismo le echamos al crimen) que nos vienen llevando por el camino de perder el norte jodiendo al sur y atizando al este contra el oeste... o al revés, que nunca se sabe dónde se agazapa el enemigo real; ¿quién de los dos será peor: Xi Jinping o Trump?

Alvin Toffler, en El shock del futuro y La tercera ola, auguraba hace medio siglo que la informática mandaría a todos a trabajar a casa (y le dijeron loco), incluso a operarios de la industria o el agro donde la robótica y la maquinización acabarían desplazando a las manos. Lo vemos ya y él llegó a verlo antes de morir en 2016. Pero sospechando lo que podría venir solapado en el nuevo y esperanzado «contrato social», insistía en lo que todavía hoy es un desideratum y un déficit inexplicable: la sociedad necesita personas que se ocupen de los ancianos y sepan cómo ser compasivos y honestos. La sociedad necesita gente que trabaje en los hospitales. La sociedad necesita todo tipo de habilidades que no sean sólo cognitivas, sino emocionales, afectivas. No podemos montar la sociedad solo sobre datos. ¿Acaso no asistimos hoy a esta dramática necesidad ante el obsceno negocio de la salud y la vejez?...

Toffler dijo también que lo próximo -ya hoy- serían muchos tipos de familia orillando a la tradicional; incluso una sociedad sin hijos. Aunque el mayor mal que viene -y que ya nos está matando- será la soledad. O que el trabajo infantil ya no será pecado y sí estimulado (son muy rentables los cerebritos de la informática o niños futbolistas, artistas, influencers). Y toda esa trepidación parece acelerarla el pánico mundial ante lo pandémico. Tiemblan y crujen los pies de barro de los colosos que levantamos. Pero este hoy trepidante habrá de traer necesariamente algo bueno... y algo malo... y mucho regular.

Esta trepidación
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