domingo 17/10/21

Frezando

A hora que están con sus fregones las truchas haciéndose marallo sobre las pedreras grijosas de los ríos donde el caudal se serena y montan su guateque reproductor (su frezadero frezando), nos volvió Luis Sáenz de la Calzada a la charla helada en terracita esquinada de las de salir pitando. La sensibilidad por la naturaleza -muy alertado por sus voces de herida o moribunda- le entró a Luis, más que nada, por tantos ríos que conoció en esta tierra a los que dibujaba su fragor y su entorno con el puntero de una caña antes que con el lápiz de biólogo o de pintor (tuvo una caña octogonal de mosca seca, suiza, ligerísima como mimbre y puro látigo rizando en el aire la cola de rata, caña que te la presentaba como se presenta orgulloso a un amigo de lealtad inquebrantable). Tener dentro un río de inquietudes y preguntas le llevó, siendo médico en madurez, a matricularse en Ciencias Biológicas para averiguarle a la vida los pasos lentos y rutinarios que viene dando desde hace millones de años.

Nadie puede imaginarse hoy los ríos leoneses que pescó Luis hace setenta años, ríos libres de ingenieros todavía con soto ancho en varias mangas o recoletos bajo sombra de aliso y sauce humero a pie de peña. Persiguiendo la captura elegante de la trucha, el caballero y sensible Sáenz de la Calzada se entrañó en la naturaleza brava que aún escondían estas riberas y montañas. Y qué bien lo entendió Modesto Llamas cuando le retrató en un dibujo excepcional sentado en un sillón cuyo brazo en el que se apoya Luis no es brazo ni madera, sino una trucha con la boca abierta, como diciendo o profetizando algo, todo un guiño surrealista a la pintura simbólica de Luis.

Tras morir, Maruja Zuloaga, su viuda, me dio su carrete de pesca, «él lo habría querido»; es de imaginar la devoción con que lo guardo; alguna vez lo llevé al río para que su música le nombre (y qué biografía tiene también Marujina, «estudianta residente» como Luis, hija de abogado de Estado al que los falangistas sacaron de San Marcos asesinándole con vileza en un solar de Renueva).

Frezando
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