Diario de León

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Me pregunto quién será esa mujer cada vez que paso por la cuesta bodeguera de Trobajo del Camino (caminito del rotativo, diría Pereira, don Antonio)... lleva tiempo ahí quieta, en el mismo sitio, en la misma curva, en una pintada de buen tamaño, toda seguida, claramente rotulada y bien sencilla: fulanita de tal... y el calificativo. Omitiremos el nombre aquí por no entrar en esa guerra dándole altavoz al pintor/pintora del rejonazo de spray y sin escuchar antes a la otra parte, que es esa mujer, ¿pobre mujer?, a la que en esta pared le dicen: «Fulanita, mala persona». Coooñó... ¿mala persona... eso que todos somos en algún momento dado?... mala persona, la cosa pinta casi cursi porque una pintada de tapia exige y tolera más agresividad, más daño... en estos casos lo clásico es el japuta, marrana, en ese tenor, pero ¿por qué aquí valió un insulto de acusica de colegio, ¡uy lo que me ha dicho!?... me lo pregunto cada vez que veo esa pintada, pero después me digo que acusar de «mala persona» quizá pueda tener una efectividad aún más devastadora que el exabrupto vulgar; decirle a alguien mala persona puede segarle la fama por debajo del zapato y ponerle la proa a su vida si tiene negocio u oficio que exija la confianza del cliente... y quizá fuera eso lo que pasó en este caso, porque también es muy raro que, después de tanto tiempo, la propia interesada no haya querido borrar esa pintada... o al menos desmentirla o, por qué no, contestar debajo «pues pa guarra, tú, Maricarmen»... aunque también podría haber dejado ahí ese mala persona por crédito reputacional, puede ser una excelente propaganda y dar prestigio: a ver quién se mete ahora con ella; el que no la respete al menos la temerá... pero ¿y si es que desapareció?... ¿se moriría de por sí o por vergüenza?... ¿se largó sacudiéndose las sandalias abrumada por ese odio personal que llegaba tan lejos en esa vecindad?... pero lo cierto es que eso es una tapia, que un bote de spray fue el fusil, que el fusilamiento se produjo a cobijo de la noche o al alba... pero se refusila cada vez que alguien mira esa sentencia... letal.

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