viernes 27/5/22

Gallos y gallas

Viendo en el teatro nacional la comedia política que nos colma, hay espectadores a los que se les hace comedia trágica si lo contemplan con el ojo izquierdo, mientras que los que fisgan con el ojo derecho intuyen victorias con votos rebotados o marinados en el cabreo avinagrado que hoy se estila; pero Vox tendrá que moderar entusiasmos porque su cosa ya no se hincha tanto al haberse puesto un gallego al frente de la derechona que les parió y en cuyo cazuelo aún comen los votos de los que la creen cobarde pidiendo caña. Eso de la derechona, término que popularizó Umbral, fue acuñado en los 70 en León para definir la grosura de esa señora, en contraposición a la izquierdina, la cruz de su cara, siempre tan enclenque aquí y previsible.

El último espectáculo de la izquierda en Andalucía devolvió a escena una vieja maldición: el mayor enemigo de un rojo es otro rojo y la fractura cismática está en su adn. Eso les pasa, dice Peláez, porque ahí son todos muy listos y muy leídos y les encanta debatir hasta el sexo fluido convencidos de su superioridad intelectual y moral sobre una derecha de sólo un dogma: el dinero y el poder para crecerlo. La cosa se acentúa porque en ese corral ya no solo hay gallos, sino gallas que superaron felizmente la condición de gallinas y su papel de bordadoras de banderas o jerseis para la tropa guerrera. Y así, a más debate, mayor fractura. Nada nuevo. Se vio en León en las primeras elecciones democráticas de 1977 teniendo un solo enemigo común, el franquismo que hoy redivive, y concurriendo separados el PCE, PSOE, Frente Democrático de Izquierdas, PSP y Alianza Socialista Democrática, lo que se agudizó en 1979 al añadirse al gallinero más siglas: Organización Revolucionaria de Trabajadores, Liga Comunista Revolucionaria, Movimiento Comunista, Partido del Trabajo, Partido Comunista de los Trabajadores, Partido Comunista Internacional, Acción Republicana Democrática Española, Izquierda Republicana... no hubo modo de unión y así la historia se hace circular para seguir todos en el mismo sitio al que una y otra vez se vuelve.

Gallos y gallas
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