martes 17/5/22

Gaudeate, abuela

Sobre el velador del café mostró el periódico una foto de gente entrañable algo envarada para la ocasión: 28 alumnos de la Universidad de la Experiencia posan tras graduarse con liturgia académica, rector mediante y con becas verdes abrigando hombros tras marcar una uve en el pecho que bien podría ser la del «Vivat Academia, vivant professores, vivant membrum quodlibet, vivant membra quodlibet, semper sit in fiore» si sonara de fondo un preceptivo «Gaudeamus igitur, vetustus dum sumus», que quizás habría que reescribir aquí con un «Gaudeate, abuela», pues de los 28 graduados de la foto 21 son provectas mujeres, mayoría de género ya establecida en tantísimos ámbitos universitarios, aunque en este caso diríase desmesurada y fiel reflejo de las ansiosas ganas de aprender de las doñas y el complejo sobradito o vago de los doños.

A la gente suelen gustarle mucho las ceremonias académicas de rancio teatrillo con colores togados y doctorales vanidades (hasta en centros de preescolar se montan ya graduaciones con toguitas y títulos de cinta roja para orgullo de mamás embobadas y alegría del que vende orlas y álbumes).

Estudiar por estudiar, saber por saber. Vieja nobleza universitaria, la esencia, y así lo ofrecen estas universidades de la experiencia proporcionando un provechoso y ameno quehacer en las jubilaciones ociosas, estériles o cascarrabiadas. Leyendo voy, estudiando vengo y por el camino yo me entretengo... hago amigos, descubro afinidades y ejercito el músculo cerebral para no atrofiar mis convicciones ni mi libertad, que seguramente no será la de Ayuso para ir de bar en bar en esa otra Universidad de la Barra, tan jubileta, catedrática, dogmática y españolona por demás.

Sócrates no ve de qué sirve todo esto si después a nadie le interesa esa experiencia graduada, ni las empresas donde trabajaron estos mayores u otras buscarían su parecer, ya sea el estudiado o el escarmentado, siendo sin duda necesario en tantas ocasiones. Los ancianos senes hacían el Senatus romano, pero aquí los viejos sólo hacen colas.

Gaudeate, abuela
Comentarios