sábado 27/2/21

Gigantes, mi señor

M olinos de viento se llamaban en la lengua de Cervantes y hoy les dicen aerogeneradores en la lengua del dinero. Molinos de viento molían el grano padre de nuestro pan y hoy ordeñan los kilowatios que llevan los vientos apresurados. Molinos de viento hicieron paisaje y patrimonio en La Mancha y sus biznietos los eólicos lo trituran hoy en aquellos cerros a la vista de Criptana y, si no se impide, lo triturarán mañana festoneando sus molinetes las peñas altas y nidias de esta Montaña Central a la que mira codiciando doña Naturgy -la empresa que más pita, sopla y saca en energías alternativas alternadas con su corriente alterna; o no- con un proyecto en carpeta preferente desde hace unos años: instalar tres rebaños de estos aparatos tan aparatosos en otras tantas zonas de esta montaña huérfana ya de brazos y pastores, vieja y despobladita. Algo indefensa la suponen y, por tanto, campo libre para plantar ahí sus fueros... y esos huevos que ponen las eléctricas en el cesto de todo gobierno nacional, autonómico, local o pedáneo... acabando la cosa en manita por aquí, cabezada por allá y firme aquí esa licencia.

A fuer de alzada, sí que son gigantes, mi señor -asintió Sancho a los temores de don Quijote cruzando un parque eólico de la Manchuria manchega-, gigantes desmedidos de doscientas varas de alto lo menos. Sobrada razón tiene vuesamerced en verlos como amenaza al mundo. Desármeles, mi señor, aunque mueven tan alto sus brazos, que no hay modo de que vuestra lanza les alcance ni encabritado de manos el flaco rocín. Y si acaban poniéndolos así de altos sobre esas montañas leonesas, hasta en Cuenca sabrán dónde cae Correcillas o el Fenar por solo sus rebrillos aspados en lontananza. Confíe vuesamerced en que tanto fulgor les deslumbre y moleste en sus labores sumándose a la sublevación montañesa de todos esos pueblos, corporaciones, asociaciones y gentes mil que se han conjurado en detener tanta invasión almanzora.

¿Y si fueran los pueblos los promotores y dueños de los parques eólicos?... Coñó, dijo Peláez, mañana la tertulia arde.

Gigantes, mi señor
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