domingo. 05.02.2023

Grito y sordera

Cuando a uno le arden las ideas o se le carboniza el tarro de tanto arrimarlo a las brasas de la tribu, la patria, la cofradía, las siglas, la peña fraternal o tabernaria, es normal que la palabra se convierta en pólvora, el verbo en fusil y el adjetivo en horca, porque puestos a ser jueces, ¿quién no tiene derecho?; ¡y con qué alegría resolvemos o dictamos!, ya sentemos en el banquillo un penalty o una sentencia del Supremo, un reality guarrete o un histérico debate en «la 13» (menéasela, que le crece), un indeseable catalán o un hijoeputa vasco, adjetivando, tú, que si las cosas se calientan, lo primero que se hace aquí es ponerle a todo adjetivos pintándole el delito en la frente para que vaya por delante la cosa y no nos equivoquemos, es decir, ¡que no se equivoquen!; y así vamos de culo; a voces y adjetivando, no, amigo mío, no; ¿no es precisamente el culo lo que más se ve en el catapún catalán?, allí y aquí, ¿no intercambiamos unos calvos con pedorreta de trueno gritando ¡pa ti!?; lo más grave que nos sucede a los españoles es que, si decidimos gritar, no es tanto para que nos oiga el otro como para no tener que escucharle, joder, que solo nos queda oído al parche y a quien va con nosotros o al frente, lo que se dice «ruido ensordecedor», ruido de grada enfurecida de club más que club o enervada multitud en furias colapsando aeropuertos o ciudades para demostrar ser carne heroica de un momento histórico, punta de lanza de un futuro ¡ya tan a mano!, esa Patria Prometida donde las fuentes manan leche, los políticos mean miel y los racimos pesan cien kilos; por eso se obsesionan con selfies que levanten acta de su «episodio nacional» o blanden como espada su móvil contra el enemigo de la porra a la espera de capturar un guantazo mal dado o una pedrada en ojo de boticario que inflará los telediarios después. Himnos y gritos, consignas y voces, nervios, pánicos... No es plan. Por ahí, no. Pero ahí, sí. Y perfectamente puede acabar muy mal todo esto. ¿Pacífica grada?... quizá, pero tienen su Fondo Sur con putos locos al frente a los que disculpan (o pagan)... allí y aquí.

Grito y sordera
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