miércoles 19/5/21

Juntas y juntitas

La junta vecinal se reune en concejo... al concejo asisten los vecinos del lugar... vecino solo es el cabeza de familia, por lo tanto varón, un voto por cada casa... esta democracia concejil rigió hasta 1978, anteayer, cuando la Constitución devolvió el derecho al voto a toda persona mayor de edad por la sagrada regla escrita de «un hombre, un voto», hoy repelente por su eco patriarcal, siendo lo correcto «un hombre y una mujer, dos votos»... el concejo nació del concilium que gobernaba los monasterios franceses que repoblaron esto hace ocho siglos haciendo colonos a la mitad cazurra, «un monje, un voto» (¿y la monja?, Dios dirá)... siglos después, alguna ordenanza concejil otorgó medio voto a la mujer viuda cabeza de familia, calderilla que si hoy es insulto, era entonces avance profético del voto femenino que tardaría aún tres siglos en verse en Londres... los vecinos en junta y en concejo permitieron acuñar y proteger el concepto de homes libres (les mulleres, q’esperen), y creáronse para sí un patrimonio, «el común», que garantizaría su independencia (relativa) huyendo del abuso de señoríos o realengos... resistiendo siglos y políticas, las juntas vecinales tienen aún hoy entidad jurídica y no hay leonés que no farde de tener en esta tierra -tan turriona en lo suyo- un tercio de las juntas vecinales que sobreviven en España... y se rebrinca viendo a políticos o estamentos empeñados en despachar esas juntas... pero empezó un día a despoblarse la España rural y no pocas de las mil doscientas juntas que hay en León andan también despobladitas y en algunos casos el desgobierno, el atropo, el mamoneo o el abandono están servidos tirando a empobrecerlo todo... y viendo quedar en torpes manos montes, predios, bosques, pastos o aguas (un bien común no solo suyo), habrá que dar por bueno que tutelen esa propiedad otras instancias competentes... o expropiarla para dominio público como «finca manifiestamente mejorable», lo que Peláez resume en «las Juntas, para quien las trabaja y merece; y si no, para el común general, que las juntitas, como las rondas, no son buenas».

Juntas y juntitas
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