martes 18/1/22

La madre de Losada

D ecía nuestro corro ayer que el relojero Losada no buscó nada en Madrid regalándoles su mítico reloj de la Puerta del Sol que tardó tres años en montar (el 19 de noviembre cumplió 156 y su precisión le permitía perder sólo cuatro segundos al mes). Y concluimos que en este paisano hay novelaza imaginándonos ya un primer capítulo angustioso, véase: Aquel día de 1818 le tocó cuidar de las vacas o quizá ya tuviera asignada esa ocupación a sus 17 años; se entretiene o despista y pierde una ternera; la busca toda la noche; de madrugada la encuentra muerta; aterrado cavila que no puede volver a casa con una noticia así y decide huir por La Baña hacia Puebla de Sanabria donde un arriero le llevará a Extremadura, lo que se dice fugarse de casa como quien no tiene nada que perder entre una multitud de diez hermanos. Quedémonos aquí, ya vendrán los capítulos de cuando es oficial del ejército, militar liberal que se exilia al poco y ya nunca regresará a España salvo en tres ocasiones, una de ellas para visitar su pueblo en un viaje que le fue penoso y descorazonador. Pero por qué le aterró tanto volver a casa, qué graves represalias esperaba y a quién temía más, al padre o a la madre, pues después conservaría el Rodríguez paterno, pero sustituyó el Conejero materno por el Losada de su valle cabreirés. La madre es la clave.

Pánico a la madre, deduce Peláez; bien pudo ser la gobernadora de aquella tupida familia al haber aportado lo mayor de la casa en dote paterna, explicándose así el recio matriarcado de cabreiresas y maragatas que describió con precisión Julio Caro Baroja: con marido segador o arriero ausente varios meses al año, ellas administran, deciden qué se siembra ese año o si hay que preñar la vaca, controlan ventas o gastos... mandan... y el autoritarismo de su gobierno es a menudo urgido por superviviencias extremas. Lo de la madre amorosa per natura es sólo literatura en aquel tiempo y lugar donde un tacaño suelo pizarroso invita más a la urz y a la carqueixa que al centeno o al pasto. La madre que lo parió fue.

La madre de Losada
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