miércoles 18/5/22

La nevadona

En llegando abril siempre le rezo a la Virgen de los Esparabanes (verdadera reina y madre del pueblo leonés, insiste Pin) para que caiga la nevadona que siempre trajo el calendario de este norte montés, nevadona que siempre andará en bocas de quienes la vieron (tampoco tantas, no exageres, que gordas-gordas no recuerdo más de media docena). Oh, nevadona de abril. Cuando alguna vez el cazurro pónese babayu y escápasele lo superlativo del asturianón grandón, diz ¡la nevadona! sabiendo que la primavera solía estrenarse aquí con alguna nostalgia por lo polar que, además de unas cuartas de nieve en los puertos, dejaba en toda ribera y páramo la helada negra que siega la flor del frutal engañado por el sol engreído de marzo, árbol que se esporpolla en pétalos hasta el punto de que muchos parecen escarchados y así, al sacudirles un repentino ventarrón, son árboles que nievan. No sé yo si eso no se lo tomará el clima como un reto deportivo o una invitación a que vengan nieves y juguemos todos

Pero de poco valieron mis rezos alborozados cuando el 1 de abril (Día de la Victoria, añora el pistolo), de mañanita, se escaparon al aire de la ciudad unas filaspas de nieve, poquitas, pero como prometiendo y dando la razón a las teles que no dejaban de anunciar una ola polar, así que bien podría venir en ella nuestra nevadona de abril que, como al invierno, no se la come el lobo. Pero pasaron los días y sólo nevaba en los telediarios y lejos. Lo de estas montañas no pasó de espeluje y sábana blanca que el sol abrileño funde a la mañana. La ola polar se acabó esfumando y, según indican los avances meteorológicos, no se avista nevadona este año, se la come el lobo (buen provecho, primo). ¡Otra costumbre histórica que nos roban!, dijo nuestro patriota de guardia aún más abatido esta vez por no poder culpar de ello a los de costumbre culpables, sino al destino en desatino. Y en estas, le mostró Otavito la foto de un viejo cartel con el lema publicitario de la estación de San Isidro en los años 70: Esquí de noviembre a junio. Me lo pones peor, dijo el patriota.

La nevadona
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