martes. 05.07.2022

Las concesiones

Misericordia, Señor, clemencia ruega este contrito pueblo descreído y escaldado ante las olas de piedad municipal leonil y populera que se nos viste de papona pidiendo ahora para sus cofradías el dominio y uso exclusivo del viejo Consistorio barroco de la Plaza Mayor, esa bella seña del poder civil de esta ciudad que tiene ahí su Balcón del Pueblo, el palco de su dignidad laica y soberana, edificio popularmente conocido como La Gota de Leche por haber tenido un tiempo esa función de caridad; así que, si los papones logran expropiarnos esta joya monumental, ¿lo llamarán La Gota de Cera -por el «dame cera, que soy cofrade»- o será La Gota que colma el Cáliz?... pues cree Sócrates que por esa senda que les lleva a mear en todas las pilas volveremos a un tiempo aún vivo en la memoria en el que la Diputación (valga su mal ejemplo) consagraba por decreto a toda la provincia al Sagrado Corazón o cualquiera le ofrecía a cualquier Virgen en nombre de todos los leoneses, todos, cosechas, banderas, frutos, fajines de generala, voluntades o camisetas de fútbol. Y caminando vamos de vuelta a esa teatralidad política de la religiosidad farisea y populera que da sus votos... y mucha foto.

Por ver si cuela este quedarse con el Consistorio para uso exclusivo de cofradías, los pispos padrinos de la ocurrencia, UPL y PP, sugieren que podría disimularse el asalto bajo la figura legal de una «concesión» temporal: ¡50 añitos! (a Felipe II no se las ponían tan así); y si tan necesitados están de un cuartelillo, ¿no les vale cualquier otra dependencia?, ¿ha de ser precisamente este coqueto monumento-fachada de limitadas funciones, pero muy requetechulo para izarse a su balconada a lucir palmito o abadengo y presidir corridas penitenciales?... ¿y tendría la cofradía de Genarín el mismo derecho paritario a arrimar ahí su material?...

Ojo, estas armas no las carga el diablo, sino el ángel Cohecho que también «con-cedió» lo mejor de Papalaguinda al pudiente Casino para sus instalaciones privadas, una de las parajodas más simpáticas y descaradas de por aquí.

Las concesiones
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