sábado 27/2/21

Mantequeeeera

Trato hecho: la Diputación pone 24.000 leandros y la Uned se encargará de buscarle el adn y el quid genealógico a la raza mantequera leonesa para explotar sus aptitudes lácteas y cárnicas, han dicho, vaca difuminada hace mucho y que ya en los 70 citaba Miguel Cordero con tanta pena por perder su seña como realismo por su difícil vuelta; las nuevas marcas ya dominaban estos pastos y la renta ganadera: frisonas holandesas y pardoalpinas suizas, también verdugas de otra raza popular aquí, la ratina.

A la mantequera acabaron llamándola leonesa igual que le ocurrió al mastín, que empezó solo mastín y acabó un día en apellido leonés impropiamente (así lo perdió), aunque en estas montañas ovejeras se preservara el mejor caudal genético de esa raza que nos vino de muy lejos, caucásico su origen. Y de dónde llegó a estos pastos de montaña la famosa y hoy soñada mantequera es algo que se ignora; el ganado ha estado siempre viajando mucho por ferias o trashumancias, intercambiándose, cruzándose ejemplares y buscando climas. Lo cierto es que aquí arraigó esa raza por su naturaleza recia aprovechando pastos pobres, pero intensos, lo que le confirió la virtud de superar la media de índices de grasa en leche y, por tanto, muy mantequera ella no defraudando fama, aunque el pero lo ponía su media ubre; la frisona más tacaña da el triple de leche. Y como en otras tierras esa raza no cuajó tanto o ya solo se veía por aquí, leonesa la renombraron. Pero entre todos la olvidaron y ella sola se esfumó, ley de vida, o lo mismo, ley de mercado y muerte.

Curiosa raza la mantequera; por delante parece más buey que vaca; y por detrás, más galga que podenca, algo estrecha de remos, y sin embargo bien podría ser exitosa su recuperación (hoy concurren más saberes), que no otra cosa se desea aquí, abriéndole horizontes que a lo bobo se cegaron, ojalá, aunque esa calderilla que han dado parece escasa para la ardua tarea de lograr ejemplares auténticos con los que restablecer ese sueño y relanzar su alternativa en estas soledades. Ojalá.

Mantequeeeera
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