martes 20/10/20

Mirá, Maruxiña

T iene su gracia infinita que los únicos leoneses que públicamente salieron en defensa del honor e inocencia política de su paisano Rodolfo Martín Villa -imputado por genocidio de españoles, nada menos, en una causa abierta en la Argentina- hayan sido un nombrado político al que dicen rojo los de enfrente y un sindicalista más rojo aún y no menos ilustre, no unos cualquiera. Estos dos fueron mandamases y, por tales, se les supone gente de criterio o al menos con mucha información privilegiada de la que todos los demás carecemos: Zapatero y Jose María Fidalgo, el socialismo de Moncloa y el sindicalismo de banderas, el arco del rojerío que va del rojo-casi-rosa del socialista 2.0 y transversalizado al rojo camisa roja de sangre de un compañero, mirá, mirá Maruxiña y mirá Froilana cazurra, mirá lo que hay que ver: ¡¡rojos defendiendo a Martín Villa!!... hasta hoy inconcebible... y no una defensa de salir del paso o de política correcta, no, convencida y contundente (véanse sus declaraciones al respecto; y también las del líder de CCOO Antonio Gutiérrez, otro rojazo). Total, que al fin se puede proclamar en público lo que en privado ya decían, aunque tampoco era cosa de apear a Martín Villa de la peana donde el rojerío le mantuvo y tiene como icono de lo peor, monigote de torta o burla por cachorro del franquismo, falangista veloz en seus o Sindicatos, ministro de la porra arrollando muertos en Vitoria, «y érase un hombre a un cargo pegado, érase un cargo superlativo», que decía el poeta de El Mundo Obrero... delitos sobrados a los que aquí añaden el de Caín, lo maldito, con libelo de repudio por vendepatrias al hacer castellanos a los leoneses... «y castellanoleoneses a los de Valladolid, que se jodan, ahí les colamos León en el patronímico, tracatrá, viva el imperio expansivo de lo cazurro», dijo ufano un líder leonesista. En fin, que esos rojos absuelven a su paisano. Pero sus paisanos, jamás. O se acobardan. Solo cuando muera esta generación esclava de sus mitos, trolas o tirrias, se verá la talla que tuviera este Rodolfo, que alguna tendrá, creo yo.

Mirá, Maruxiña
Comentarios