sábado 27/2/21

Ni pisarla

Treinta y cinco años estuvo en el machito Franco —los tres de guerra montaba solo cañones— y nadie duda de que es un tiempo insufrible por lo largo (y por todo lo demás, el triple). Y si un sindicalista está ese mismo tiempo en lo más alto, ¿hablaremos también de lo mismo? Pues 35 estuvo Fernández Villa al frente del más potente sindicato asturiano, el minero, UGT por bandera, líder históricu le decían alabando. Y controlando voto obrero se permitió toda maniobra en el PSOE, partido primohermano, colocando a los suyos, fueran de la familia, partidarios o cautivos, y creando una red clientelar de total influencia. Y control. Y corrupción. A troche.


Volvió a ser noticia este Villa anteayer: la autoridad aceptó las razones médicas, psicológicas o medioambientales que alegó su defensa para que no pise la cárcel a la que debía entrar ya tras ser condenado en 2018 a tres años por la apropiación de 234.462 euros del sindicato, decisión que posteriormente fue ratificada por el Tribunal Supremo, así como al pago de 421.158 euros en indemnizaciones al sindicato y de 24.000 euros de multa. Aparte del kilometraje y dietas que le correspondían como secretario general del sindicato, se da cuenta también de la adquisición, mantenimiento y reparación de dos coches Mitsubishi a su nombre, consumo de su teléfono móvil, comidas, puros, sombreros, productos dietéticos y farmacéuticos o maletas por importe de 173.932 euros. Vaya tipo y vaya rumbo.


Pero no pisará la cárcel, igual que gozó de amnistía fiscal en 2012 por dos millones que le descubrieron en Suiza. Todo eso llevaba diciéndolo años Antón Saavedra, líder ugetista, el decente. respetado por denunciarlo. La tertulia dijo que venga aquí otro día ese Antón y nos cuente algo. Quedó prometido. 
Mientras tanto, me constituyo aquí en comité sindical y a ver si me funciona como al Villa lo que llevo rogando inútilmente y exigiré ahora cada día ¡Libertad para los presos madroños torturados en cilindrones de cemento junto a la Junta!... ¡cuán gritan esos benditos!... ¿es que nadie les oye?...

Ni pisarla
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