viernes 20/5/22

Ni toca ni lo vale

Hay una regla obligada para todo lo que compra una administración pública y es asegurarse de que lo adquirido, puesto al poco a la venta, tendrá que valer lo mismo, si no más, que es lo deseable. En caso contrario, el mal negocio invitará a sospechar operación olorosa y ahí es donde deberían meter las narices el interventor, el fiscal, la oposición... o el pueblo, si las tuviere, aunque tampoco hay que exigírselas como a los anteriores desnarigados que cobran por velar de los intereses del común.

Un caso: el gobierno de España compra por 4.7 millones el teatro Emperador al ayuntamiento de aquí que lo compra poco antes por 4.2 millones a sus dueños, la Elde, teatro que esta empresa tiene abandonado sin función ni futuro, es decir, que no vale nada como negocio ni como espacio cultural o galerías musicales, pero montando un coro que pida declararlo santuario de la Nostalgia Virgen, el alcalde traga por el precio y el gobierno, Zapatero reinante, lo sobrevalora aún más diciendo que será sede del «Centro Nacional de las Artes Escénicas y Músicas Antiguas» . Podría decirse que aquí ganó el ayuntamiento medio millón que perdimos todos los españoles, pero cuando el Estado saca a la venta tiempo después, ha de rebajar su coste original a 3.2 millones y ¡ni por esas!, no le interesa a nadie ni aun tasado en la mitad; y diríase que ni regalándolo, pues rehabilitarlo costará ahora entre 7 y 10 como mínimo.

Nunca valió lo pagado por él, pero excitando la lagrimina y un urgido clamor popular pidiendo su compra se consumó el pelotazo (hágase aquí la prueba del algodón qui prodest, a quién le interesa, y alguna duda se despejaría; en bolsillos concejiles habrá respuestas).

Y en estas ¿hay que volver a pedir que el Estado lo rehabilite en la crítica situación nacional en que estamos?... ¿qué nos producirá esa inversión y ese teatro imperioso?... ¿necesita la ciudad un otro más que después habrá que llenar de contenidos traídos de lejos para que se lleven crudo de aquí su caché?... ¿qui prodest?, se insiste... porque está requetevisto que esto, hoy, ni toca ni lo vale.

Ni toca ni lo vale
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