miércoles. 01.02.2023

Ojo, Miguel

Me obliga el tema a ponerte unas letras, querido Miguel; veo necesario que sepas que vuelven a airear en redes las cuentas de Paradores que pidió al Gobierno la diputada Rosa Díez de los años que presidiste ese ente colocado por Zapatero en 2008 para estrenar la gran Crisis. Y usan para ello un artículo de El Confidencial de 2012 revisado en 2014 que está haciendo correr por ahí chismes y fakes, maldita munición, que esto es León, puto pueblo; y no bien avenido, si lo sabrás tú; y España, el triple, capital Caín. Están diciendo que ganabas al año 200.605 euros: 147.212 de base, 33.859 en incentivos y 19.534 en «gastos en especie y manutención (¿mantenido?)». O sea, 130 millones de pesetas en cuatro años, una pasada. No me lo creo, quiá, suena a calumnia de patas largas. Y dicen que también encargaste seis cochazos de alta gama (en leasing) para tu peña directiva en un concesionario de León (eso es hacer patria, sí señor, que se jodan los bocazas); y añaden que todo eso les parece algo portentoso e indecente en alguien sin más oficio ni más carrera que la del galgo. Tu malamigo Manolo D. cuenta que al venirte del pueblo a León maltirabas con trabajetes al salto o alguna colaboración en radio y que hasta vendías biblias por las casas (qué mala hostia se estila por aquí, tú) y que por ser un palabrero de micro y un bienqueda pelotín te fuiste instalando en las tripas y digestión del partido hasta lograr el rango de «colaborador necesario» del jefe y sus mantecaos. Fíate de los amigos. Y después están los que aseguran que, con tanta pasta amasada (y dicen no contar el 3% que ya nadie niega en toda contratación), eres el tapado de negocios hosteleros en la capital y socio influyente en otros; y que ya les gustaría ver tu última declaración de Hacienda que, si bien se hace al entrar en Cortes, debería publicarse también ahora, que es lo revelador. Ya ves qué mala baba.

 

Joder, tío, salta al ruedo y tápales la boca de una puta vez, barrénales y confúndeles, que tú sabes hacerlo. Oblígate a ello. Y no me lo agradezcas; los amigos estamos para estos tragos.

Ojo, Miguel
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