sábado. 01.10.2022

Patrás y palante

C omenzó el año acarreando nieves con ganas de avalancha y de poner tumba blanca en San Isidro. Raro suceso. ¡Que no sea señal de nada!, rezan allí y aquí. En esta cordillera no hay mayor noticia de aludes matagentes; muertes así son algo extraordinario que repeluzna: este alud, el primer beso de 2021, podría entenderse como gracia heladora de mal agorero o profeta resentido, pues una nieve que devora a dos hombres que trabajaban denostadamente por el bien común entre inclemencias para abrir camino y que el andar no se interrumpa, no es una nieve de respeto ni viene dando mucha esperanza en el «año de bienes» que dice anunciar. ¿Es que esa nieve se celó vengativa porque alguien osó abrirle una fisura en su despótica dictadura blanca?... ¿Y qué otras avalanchas simboliza la de este primer día del calendario?... esta es la pregunta ideal que esperaría el Oráculo de Pedrún, pero ni se nos ocurriría hacérsela, trae salidas facilotas, empezando por las avalanchas de víctimas y féretros que seguirán desfilando ante el virus imperante, «el rey nuestro señor» por un largo tiempo aún... aunque también cabe que, ante pregunta tan tonta, recuerriera el Oráculo a su latiguillo más desconcertante: «a Tres Puñetas se le murió un burro y era verde».

Pero sobran simbolismos, una avalancha no tira atrás a todo un pueblo y esa tumba que se empeñó en hacer la nieve fue ya demolida por una voluntad rabiada sin esperar al destino del deshielo. Patrás, nunca; palante, siempre, se dijo toda la vida en estas montañas. Así que será 2021 un año de palante por más que nostalgias y miedos tiren patrás a mecernos en lo perdido intentando revivir cosa muerta. Dirá el resabiado «palante está pior», pero también es cierto que «patrás está el frior» y el prior. Quien peregrina y mira atrás duda de lo que cree y es probable que quede enredado en el camino atraido por las sirenas predicadoras que no dejarán de cantar todo este año sus soluciones mágicas a los problemones que nos acucian. Tiempo de histerias viene.

O sea, un año como todos.

Patrás y palante
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