martes 02.06.2020

Paz entre los ruines

Toma jarabe democrático... y espérate, ¿eh?, espérate... disparó con el micrófono Carlos Herrera al vicepresidente del Gobierno español justificando y jaleando el escrache que le hicieron en su famoso chalecito de Galapagar. Y se armó la de Dios es la Cope... porque ¿qué es lo que tiene que esperarse exactamente Pablo Iglesias?, se preguntó un fiscal, ¿se trata solo de una amenaza tabernaria o un señalar objetivos al rompepiernas, al lunático o al requeté recién comulgao?, ¿ha de esperarse un susto, un escrache nacional o un sicario con mira telescópica?... si precisara el popular locutor este extremo (extremoso sonó), se despejarían dudas y se aplacaría un poco, por favor, el alboroto de esta corrala nacional que de lejos solo suena a confusa sinfonía de cornejas.

El alboroto no ayuda. Tampoco este es nuevo, solo reedición barata de cromos de nuestra historia resabiada, incivilismo guerrerín como si derritiera el cerebro una calora de julio del 36 y hubiera impaciencia por pasar a la fase hostia limpia tras agotar la hostia sucia de la que se abusa y no se sale sin claro vencedor. Apena tal paisaje humano. El cabreo popular consta; el futuro no. En la balsa de un naufragio nunca cabrán todos, no más de un minibús, y entonces la piedad pedirá la baja y la razón ahogada engendrará tiburones.

La derecha siempre le fue copiando a la izquierda trucos y ropones lo mismo que el aristócrata gustaba de algunas bajezas populares o carnavaleras para hacerlas palaciegas. Aquí la derecha fue copiando pelos, vaqueros (el finde), el pásalo que llevó a Zapatero a La Moncloa, la fama destituida en redes y, ahora, lo cacerolo y este a tapar la calle, que no pase nadie imitando al 15-M en que nació Podemos y los escraches que ahora se tornan, pero hay que exigir a esa derecha airada ingenio propio y que deje de intoxicar al gato encerrado para enfurecerlo más y animarlo a una rebelión nacional que no se atreve a llamar Movimiento.

(Ante tanto tirito y andanada de aviso, Rolindes se impone: Paz entre los ruines... y mierda pa los pequeñines).

Paz entre los ruines
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