jueves 21/1/21

Preparados, listos...

Ya que no pudimos ir a verle por razones que todos imaginan en este pandemonium, hemos llamado varias veces al Oráculo de Pedrún -que se confinó él solito hace veinte años en su chamizo-chacra cerca del río Torío no lejos de la Fuente del Encanto- y no hemos podido hablar con él porque nos contesta siempre con una risa a ráfagas entre sardónica y compasiva, como de urraca... y cuelga sin más. Toma ya, el majadero. No sabemos distinguir dónde acaba su teatro cachondo y empieza lo grosero, pero él es así, tiene sus cosillas. Ahora toca la risa como mensaje. ¿Acaso se mofa de nuestro acuartelamiento en la incertidumbre y la angustia?... ya una vez maldijo esas fases nuestras que no quieren llamar por su nombre verdadero: fase 1, asombro incrédulo; 2, miedo crédulo; 3, terror de veras; y 4, pánico y rapiña... y que colorean mejor la realidad diciendo alerta naranja y esas cosas.

Pero ayer, al fin, atendió la llamada de Peláez, que fue lacónico en su colsulta: ¿qué ve el Oracúlo por delante, qué es lo que se nos avecina?... Dramas verdaderos, respondió, gente pasándolo realmente mal, otros muchos que se ven atrapados en la indecisión o en sus propias trampas viejas, llamadlo autoengaños... y muchos llorones, cuidado, y multiplicación de los llorica-manteles, la quejumbre como otra epidemia expansiva. Y todos harán responsable al Estado con las razones que cada cual podrá exponer o exagerar pidiendo subvención, limosna o vista gorda.

Eso ya lo sabemos, profeta de regadío, ¿y?... ¿y?, dijo el Oráculo, pues que los mejor parados serán los preparados y los listos: el tendero que te ofrece junto a casa lo que el súper trae de Chile o Vietnam a cojón de mico y sin sabor además, el librero que idea un servicio al cliente que no le ofrece ese devorador Amazon que hace inmensamente rico al nieto de uno de Valladolid que cruzó el charco en la patera del hambre... o el que descubre que cultivar arvejas igual no es un exotismo... porque preparado es el que ya salió de algún escarmiento... y listo, el que duda de casi todo. Eso le dijo a Peláez.

Preparados, listos...
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