lunes. 08.08.2022

Regar la placenta

Persigo sin éxito confirmar una atávica costumbre de la que tuve noticia un lejano día y que en algún pueblo maragato se mantuvo. O bien no queda testigo de esa ceremonia doméstica o bien algún secretismo o vergüenza lo impiden. Era un ritual del nacimiento. Una vez resuelto el parto, la comadrona le entregaba la placenta a la niña grande que ya dejaban entrar al paritorio para que la llevara al huerto y la enterrara bajo un árbol, exigiéndole que durante nueve días seguidos la regara cada mañana, nueve, y decretando que en esos días no se podía dar agua a beber a la parturienta. Parecería esto seña de algún arcaico sortilegio con su pizca de tortura si no tuviera su explicación práctica: regar la placenta nueve días parece todo un rito de fertilidad que garantizaría la buena crianza de la criatura; y no dar agua esos días no es por atormentar de sed a la recién parida, sino por obligarse a sustituir el agua que no alimenta nada por los caldos, consomés o ponches que aportarían sustancia y proteína recuperándola de unos partos siempre difíciles y con la muerte achusmando. En fin, agradecería infinito que alguna lectora que supiera de esta costumbre me facilitara pistas de su realidad, algo que no es necesario hablando de otro rito ancestral que también pervivió en esta tierra, la covada, por el cual, tras parir la mujer, esta abandonaba el lecho para ocuparlo el marido que simulaba los quejidos y estertores del parto, recibiendo entonces los parabienes, caldos y obsequios que se le deben a la madre. Algún ombligo leonesista cree exclusiva esta costumbre maragata ignorando que fue común en el tránsito de sociedades matriarcales a patriarcales y que es la misma ya descrita en otros astures, vascos, cántabros, ibicencos, turcos o corsos. Y aquí lo astur fue matriarcado puro y duro que aún vio y describió Caro Baroja. Si entre astures sólo la mujer heredaba, ella mandaba. Para conquistar su poder el hombre fingía ser mujer en ocasiones o ritos, dice el etnólogo. ¿No se ve aún en nuestros danzantes vistiendo enaguas, faldas y encajes femeninos en sus bailes de paloteo?...

Regar la placenta
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