martes 20/10/20

Roque, ni la toques

Temíamos que los cubos de la muralla de la Era del Moro que están poniendo en valor (valorando, jefe) con un pastón de mucho tintineo salieran de este obrón con un lifting abrasivo, desfigurada su edad y dejando su vieja fábrica de piedrona, morrillo y mortero -con cicatrices de ladrillamen y cascote de todo tiempo-, como rellena de botox, fregada su pátina, su veracidad, que tras una cara cirugía ha perdido graciosamente para parecer una réplica de los chinos plagiando juguetes a Exín-Castillos, así se ve ahora cegado su relieve con emplasto. La verdad es que perdió todo el aspecto, color y arruga de lo auténtico para parecer definitivamente una reconstrucción falsilla de ayer mismo. Ya lo hicieron hace unos años en los cubos de Ramón y Cajal, también se arrasó toda vegetación, sellaron juntas con emplasto grosero y gastaron un riñón en la tontería porque, a la vuelta de dos primaveras, empezaron las plantas a campar en su sitio de siglos, sitial irrenunciable, y hoy ya intentan esos cubos parecer la muralla que de siempre vio esta ciudad con sus floridos pensiles que un japonés mimaría y domaría dibujando su integración en el gran muro porque en nada o minucia afecta la sutil planta muraria a su solidez... ¿acaso le hizo mayor daño en siglos hasta inventarse el restaurador?... bien al contrario, esas plantas son el único modo de extraerle su humedad, agua que roe, cáncer que arruina todo lo que se edifica o, si hiela como aquí, lo quebranta. Eso dice el japonés. Y lo demuestra. Allí. Aquí difícilmente le dejarían.

Hoy esa muralla parece postiza. Y la albarda panzona de hormigón con morrillo pespunteao es pegote barato (¿de verdad Patrimonio autorizó ese apaño?). A estas murallas -hasta Almanzor desistió de abatirlas- nunca las arruinarán sus plantas, sino alcaldones serrándolas en la Carretera sin Cubos o derruyendo Puerta Obispo, Puerta Gallega, Puerta Moneda... gente a la que aún honra este callejero, ¡manda rótulos!

Pobre muralla, Roque... ni la toques.

¿A qué este empeño en asesinar la belleza y la lección de toda ruina pura?...

Roque, ni la toques
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