miércoles 30/9/20

Telectus pretatus

Tenía que decirlo Liborio, primo de Sócrates que tuvo ovejas muchos años y le admira tanto, que se pasa alguna vez por la tertulia a saludarle y, así, arrima la silla a esta panda de listines hasta que finalmente suelta algún dicho o redicho, agradece y se despide. Tiene dicho, digo, que la inteligencia se ve en cómo se las idea uno para que su delito parezca cosa legal y hasta virtud o para urdir trampas ingeniosas. Y como Liborio estudió en el seminario de La Bañeza -que aún anda en bocas por viejos frufrús de sotanas y tocamientos convirtiendo el evangélico «dejad que los niños se acerquen a mí» en «y si no, ya me acerco yo a ellos»-, pues recurre mucho a latinajos como «intelectus apretatus, discurrit que rabia» que él economiza en sílabas: telectus pretatus (y sobre los abusos dijo que a él nunca le manumitieron y que no sabe si celebrarlo o sentirse nadie por ser solo un rapazuco feo).

Y con un admirado telectus pretatus visó la noticia que Peláez leyó en puro desgüeve contando cómo un camionero de Terrassa aparacado el 2 de septiembre en un área de servicio de la localidad riojana de Haro llamó a la Guardia Civil a las 8,30 de la mañana para informarles que estaba totalmente borracho, que llevaba un camión articulado de mercancías peligrosas y que vinieran a detenerle o, de lo contrario, seguiría ruta pudiendo ocasionar una desgracia. Llegaron los guardias y les confesó que se emborrachó para provocar su detención, el despido de la empresa, cobrar el paro y jubilarse (tiró de carnet y tenía 56 años; tiraron los guardias de alcoholímetro y superaba cinco veces la tasa); y les advirtió de que si no le detenían, les agrediría y se lanzaría a la vía para ser atropellado. Le detuvieron, claro, y resultó tener historial delictivo en materia de seguridad vial.

Tras la risa y celebrar la gran universidad de pícaros que sigue siendo el país, Peláez dijo: ¿cuánto derecho al paro no se alcanza por las vías del pícaro y del fraude?... al menos a este camionero catalán ha de agradecérsele su sinceridad; y al alcohol, que le ayudara, ¡bendito el pedo de buena mañanita!...

Telectus pretatus
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