sábado 27/2/21

Una placa, dos...

Una placa, dos placas, tres plaaacas, la Tierra es una placa donde vivo yo... nos seducen las placas, nos traen por el camino alegre del bombo y del platillo. Pero vivir en una placa se vive ya de muerto o si te jubilan con alguna honra o si te dan homenaje o conceden un premio, placa al canto, o si te hacen cofrade de honor del Rotary Club, placa mediante, o de una peña ciclista, placa con ruedas... placa al bies, placa de plata de la que caga la gata, placa de hielo... y a los demás ahí les vemos cantando aún «la Tierra es una placa que se me escapó»...

La asociación de la Memoria Histórica se ha expresado pidiendo «adenda» en la webb del Parador de San Marcos para que refleje en su semblanza histórica que ese hostal-parador también fue campo de concentración en la Guerra Civil con detenidos ilegales que servían de perlas a los depuradores para las «sacas» caprichosas que nutrían sus fusilamientos nocturnos en cualquier andurrial o cuneta. Parece de ley que figure ahí esta página siniestra de su historia. Y hágase ya. ¿No lucen también hoy en su publicidad que ahí estuvo preso Quevedo?... Y pide esta asociación que figure en alguna placa la ignominia, aunque ¿no existía ya en este San Marcos una gran roca con una alta cartela metálica y este texto: «Vivo en conversación con los difuntos y escucho con los ojos a los muertos -Francisco de Quevedo- En memoria de quienes sufrieron prisión, tortura y muerte en San Marcos durante la Guerra Civil española (1936-1939»?... ¿es que también se hizo desaparecer en la remodelación total que le meten a este Hostal?... En cualquier caso, la placa que legítimamente exige la Memoria Histórica puede invitar a que quieran igualarse en chapas los que reclamen memoria y homenaje a la gente y usos que tuvo este convento: casa madre de la Orden de Santiago, instituto, casa de misiones de jesutitas, correcional de los escolapios, escuela de Veterinaria, cuartel de caballería, parada de sementales... y más... y si llenan la puerta de chapas parecerá la chupa de un punkarra. Pero ocultar la verdad seguirá siendo otro crimen.

Una placa, dos...
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