domingo. 29.01.2023

Volverás, autarquía

Apuesto un ojo, dijo Blasillo Forges, a que antes de veinte años mucha gente habrá de volver a la tierra, al surco, al corral, a la vieja autarquía rural, al refugio de «más vale hacer que comprar» y «en el pueblo siempre hay pan», porque lo que trae el cambio climático no es solo un colosal desastre natural, sino una descomposición de la economía conocida, furor migratorio y abaratamiento insultante de la mano de obra (las esclavitudes que salen, por las que entran). Para entonces se habrá hecho universal lo que advierte Mary L. Gray, antropóloga, investigadora de Microsoft y jefa de su comité de ética, al asegurar que «los contratos fijos ya están pasando a la Historia»; esto, hoy; ¿y mañana?; mañana las crisis no dan tregua, se encadenan en una única... y entonces nos llegará lo que a la desesperada acaba de proponer Maduro a su Venezuela devastada: que se hagan huertos y gallineros en los colegios con tal de aliviar un algo esa gusa nacional que ya le parece hambre africana a su pueblo en camiseta.

 

Nos vamos a hartar de cambio climático, de cambios en todo y de cambiantes futuros llenos de cambiavías, cambiadizos, cambistas y cambiazos. No lo pone mejor David Wallace-Wells, autor de ‘El planeta inhóspito’ y especialista reputado en cambios climáticos; dice que «no es alarmista informar sobre la ciencia alarmante», que el científico está alarmado y razones le sobran a lo visto ya y a lo que veremos, cuadro algo sombrío, mucho, ¿para qué ocultarlo tras un telón bordado de buenas intenciones y floridos veganos?... lo resume Wallace-Wells: «somos una civilización que se ha atrapado a sí misma en un suicidio gaseoso, un coche en marcha en un garaje sellado herméticamente»... y vienen a toda prisa muertes por calor, inundaciones, hambrunas, falta de agua, aire irrespirable, océanos moribundos... El colapso económico será la primera señal. Colapso. Temblad. No hay pan. A buscarlo bajo las piedras. Vuelta al campo. Allí siempre hay burra al trigo.

 

¿Volverá la autarquía y el ayudarse?...

 

Benditos cambios entonces.

Volverás, autarquía
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