lunes 17.02.2020

Vuelvepiedras

Quien entra al río y no es para cruzarlo, algo trae o algo se lleva, ¿y el río se deja?, no hay dueño a la vista. En el río se hacen las manos largas y ¡es tan largo un río lejos del mar!, nadie mira, los ojos del común visitan otros caudales y están a lo que están diciendo «estamos en ello».

Lo que históricamente más se ha robado a un río son sus morrillos y gravas, material ya lavado y listo para construir. La ciudad de León es un buen ejemplo, dos ríos la enfajan: ¿cuánta pedrera de La Candamia o del Bernesga no comieron sus murallas romanas y las cercas medievales?, ¿o sus cimentaciones, muros y cinco mil tapias?, ¿y sus viviendas, aquellas de canto rodado entreverado de ladrillo que dominó toda casa de barrio o alfoz?... se explica: no podía haber material más barato. Y junto a los ríos de estas tierras leonesas se vieron y se ven graveras descomunales de las que comen «de a hecho»... ¿cuánto lecho fluvial no robó una que había en Carbajal de la Legua?, ¿cuántas multas millonarias no le fueron cayendo a una de Benazolve y, sin embargo, lejos de clausurarse la «explotación» y restaurar fechorías, aún sigue hoy en sus limbos con licencia?...

Pero desde que llegaron las retroexcavadoras, además de ancho lecho y pedrera a estos ríos les roban su sitio, el espacio y la anchura que dictó desde milenios su régimen de avenidas, de riadas, un ancho que de vez en cuando exige ocupar por derecho natural para recordárnoslo y que los alcaldes afectados por riadas le acaben echando la culpa del aquelarre a la Confederación de turno (aquí, la del puto Duero, dicen sin que parezca mal insultar), esa CHD reunida hace poco con alcaldes leoneses y zamoranos del Órbigo para orientarles sobre qué hacer mejor si vuelve el río a trotar por toda su ley de anchuras y más como lo hizo hace mes y medio dejando a todos con el culo al aire, tirios y troyanos, ediles e ingenieros... porque todos fueron vuelvepiedras, o lo permitieron, y entre todos acosaron un día a sus caudales violándolos contra una cárcava o escollera (hablas de ríos en León y la mudez te acuna).

Vuelvepiedras
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