sábado 27/2/21

¿Y ese cagón?

La esculturitis urbana aguda es también otra epidemia que nació en los años de la Tontería Boyante con la enfermedad del bronce, tan contagiosa por creerse que otorga cuna antigua o gustos nobles. A por bronces (y por paño) iba toda parroquia de aquí en excursiones a la portuguesa Chaves, donde, como moscas a la miel, se tiraban a candelabros, figurillas o repulidos relojes de mesa para el salón, bien baratos, y preciosos, Maribel, de metal, qué gusto tienes... y qué nivel.

Esa majestad del bronce no muere aunque le acose el acero cor-ten del arquitecto novamás, pero muta y rebrota en patologías extremas como la peritonitis rotondal, el meningococo extravagantis o la modernitis paletonil, tan de provincias, y eso es decir tan de aquí, capital de los cazurros que empezó copiando a Uvieu algo tarde, pero en igual de pijo o rancio. Cómo sería la cosa, que una escultura sedente de su Leopoldo Alas Clarín que allí sobraba al tener saturados hasta los parques, la compraron aquí para, mutas mutandis, convertirla en Gaudí ante Botines cambiando solo las letras del libro por un dibujo, así que, harto de verse suplantado y haciendo mascarada, ensaya una sonrisa que su metal niega al llamarle por su nombre, ¡buenas tardes, don Leopoldo!; yo lo hago siempre). Se empezó copiando a Oviedo y se acaba plagiando a Valladoliz, que a su vez plagia a Madriz en chuletas y manirrotos; y de Pucela nos traen hoy lo de hacer temática peatonal y pintar de colorines la calzada; o su esculturitis gabarrona; y no digas aquel tranvía al alimón.

Gracias a tanto colorete, plagio y ocurrencia, las ciudades se parecen tanto hoy que, viendo las más, cuesta muy poco olvidarlas. Pierden personalidad. Y León va ya sobrado de decorado innecesario vaciando calles de coches para llenarlas de trastos, mobiliario a diestro e inmobiliario a siniestro, farolería, jardinete, estorbo y pirulada sin ton. O adoquina por ser tendencia y, al poco, lo asfalta sin indulgencia... y que llueva, que llueva, dinero pa la cueva. (Todo esto venía a cuento del Cagón de Eras; a ver si mañana no hay cerros).

¿Y ese cagón?
Comentarios