martes 31.03.2020

El ‘coco’ que asusta a Casado

Pablo Casado es joven, ciertamente, y por algunos le encuentran «poco hecho» para ejercer el liderazgo del PP.

Y sí, es joven, pero eso no debería de ser un handicap sino todo lo contrario. En mi opinión el verdadero talón de Aquiles de Pablo Casado, el ‘coco’ de los cuentos infantiles, es el miedo cerval que siente por Vox. Ese miedo es el que le hace débil, el que no le permite gestionar con seguridad el PP, el que le hace dar bandazos, el que le lleva a querer competir con Vox y a estar pendiente mañana, tarde y noche, de lo que dicen y hacen los dirigentes del partido de Abascal. Hasta que no deje de actuar en función de ox no se convertirá en el líder del centro derecha.

Casado tiene miedo de que sus votantes se escapen a Vox sin darse cuenta de que muchos de sus votantes se han escapado del PP porque no soportan que este partido haya abandonado sus posiciones de «centro» y muchos de sus dirigentes hagan discursos rancios.

Los jóvenes no se sienten representados por el PP porque no les ofrece nada (lo mismo le sucede al PSOE). Y es que los dirigentes populares están tan pegados al día que se olvidan que nuestra sociedad y sobre todo los más jóvenes necesitan un proyecto de futuro.

Hay dirigentes jóvenes del PP que cuando hablan parece que fueran centenarios.

Pero no solo eso. También me parece a mi que una parte de los votantes de centro derecha no entienden que por su política cortoplacista Pablo Casado no haya sido capaz siquiera de intentar evitar el pacto entre el PSOE- Podemos-Esquerra.

Es verdad que Pedro Sánchez no ha intentando que el PP se abstuviera ofreciéndole sentarse a negociar, pero también es verdad que Pablo Casado tampoco ha sido capaz de dar ese paso adelante y dejar sin argumentos a Sánchez si este hubiera rechazado su abstención.

Dicen desde el PP que si se hubiesen abstenido dejarían a Vox el papel de oposición. Pero se equivocan. Si el PP se hubiera abstenido habría dado una lección de cómo se comporta un partido que de verdad antepone los intereses generales y del Estado a los intereses particulares.

Pablo Casado ha tenido la ocasión de comportarse como el líder de un «partido de gobierno», consistente y sólido, fiable, porque hay ocasiones, y esta era una de ellas, en las que realmente se pude medir la distancia entre un político y un hombre de Estado. Pero no lo ha hecho. Pero nunca es tarde para enmendar errores porque cada día que pasa alejándose del «centro» estará dando bazas a Abascal. Si Casado insiste en llevar al PP hacia la derecha extrema se volverá a equivocar.

El único consuelo que puede tener Casado es que en estos momentos es igual al resto de los políticos, es decir todos están a años luz de ser y comportarse como hombres de Estado.

El ‘coco’ que asusta a Casado
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