lunes 29/11/21

Decir derechos humanos cuando es sólo 'pasta'

La primera Supercopa de España pasará a la historia por disputarse como una final a cuatro y por hacerlo en Arabia Saudí, además de ser la primera ocasión en que la final la disputan dos equipos que no habían ganado nada.

Sin embargo, es el justo castigo a la ambición. Barcelona y Valencia, campeones de Liga y Copa respectivamente, permitieron que se modificaran las bases sin reparo alguno, aunque el club ‘che’ se lamentara después del reparto, porque aún ganando el torneo percibiría menos cantidad económica que el Real Madrid, y por aquello de la hipocresía se lamentaba después cuando acababa de firmar el contrato para disputar la Supercopa con la Real Federación Española de Fútbol.

Pero si eso es grave, lo de Luis Rubiales es de juzgado de guardia. Es entendible que busque lo mejor para la RFEF, pero debe hacerlo sin disimulo. La cantidad a percibir es golosa y así debe decirlo. Se juega en Arabia Saudí por la ‘pasta’ y no por los derechos humanos como trató de hacer ver, porque apenas siete días después las mujeres deben seguir viendo el fútbol en grada aparte y lejos de los hombres.

Decir derechos humanos cuando es sólo 'pasta'
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