EDITORIAL
El nuevo banco debe dar una solución a los preferentistas y abrir una etapa estable
Hoy concluye el plazo otorgado por Unicaja a los propietarios de bonos minoristas de la antigua Caja España-Duero y llega el momento de la verdad para que todo este embrollo que se ha vivido durante años en torno a la entidad financiera se zanje de una vez por todas. El daño generado ha sido inmenso y lo importante es que definitivamente se dé carpetazo a esta etapa de inestabilidad para que la entidad pueda afrontar una era nueva de la mano de Unicaja, en la que la solución para los preferentistas tiene que ser una prioridad.
El proceso de fusiones ha sido especialmente negativo en el caso de Ceiss porque al final ha sido la única entidad que se ha quedado en tierra de nadie, ya que ni fue nacionalizada ni tampoco consiguió integrarse en un grupo viable. Sigue a la espera de que la malagueña Unicaja diga el «sí» definitivo en un proceso que se ha prolongado durante un periodo de dos años a todas luces excesivo.
Ahora lo importante es que el procedimiento de fusión se cierre plenamente cuanto antes para que la entidad se estabilice y pueda dar un buen servicio a los ciudadanos, y también se convierta en el motor económico que necesitan tanto la provincia como en general la Comunidad para afrontar la ansiada recuperación tras esta devastadora crisis.
Durante años se habló del llamado «músculo financiero» de Castilla y León, y en el corto y el medio plazo será imprescindible que el banco Ceiss, con la fórmula en la que se integre dentro de Unicaja, siga formando parte importante de los engranajes económicos de una Comunidad a la que debe su razón de ser y con la tiene que consolidar su compromiso económico y social si aspira a mantener esa parte importante de negocio bancario del que dispone en estos momentos, especialmente en zonas como la provincia de León.
En este momento es básico que Unicaja asuma de una vez por todas Ceiss para que esa etapa de estabilidad se ponga en marcha porque la realidad es que el banco de raíces leonesas ha ido cumpliendo los sucesivos requisitos como ocurre ahora con el reto de recorte de personal y sucursales, que tiene ya avanzado en un 90% a pesar de que le quedan muchos meses dentro del margen que le fue otorgado. La entidad malagueña puso trabas en las primeras fases pero la verdad es que su actitud ha sido constructiva en los últimos meses. Ahora llega el momento de que haga efectivos sus compromisos y facilite una solución para superar de verdad el conflicto de los preferentistas para favorecer que la entidad nueva encare el futuro con garantías y aparcando tanta polémica como la ha rodeado durante demasiado tiempo.