In memoriam. Federico Mayor Zaragoza (1934-2024)
Al cumplirse el primer aniversario del fallecimiento de Federico Mayor Zaragoza, ocurrido el 19 de diciembre de 2024, y dada mi larga vinculación con la Unesco, resulta un deber de justicia intelectual y moral evocar su figura y subrayar la extraordinaria dimensión de su trayectoria vital, académica y cívica. Con este recuerdo nos sumamos, asimismo, al homenaje que la propia Unesco ha rendido a quien fue uno de sus directores generales más influyentes y visionarios, y una de las conciencias éticas más lúcidas de nuestro tiempo.
Nacido en Barcelona el 27 de enero de 1934, Federico Mayor Zaragoza se licenció y doctoró en Farmacia en la Universidad Complutense de Madrid, obteniendo el Premio Extraordinario de Doctorado. Muy pronto destacó como investigador y docente, accediendo a la Cátedra de Bioquímica en la Universidad de Granada, institución de la que fue rector entre 1968 y 1972 y, más tarde, Rector Honorario. Ejerció también como Catedrático y Director del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid, desde donde impulsó una concepción moderna, interdisciplinar y socialmente comprometida de la ciencia. Su proyección pública y su liderazgo intelectual alcanzaron dimensión internacional cuando fue nombrado Director General de la Unesco (1987–1999).
Desde esta responsabilidad, Federico Mayor impulsó una concepción humanista de la educación, la cultura y la ciencia, orientada a la construcción de la paz, el diálogo intercultural, la defensa de los derechos humanos y la centralidad de la palabra frente a la violencia. Bajo su mandato, la Unesco reforzó su papel como conciencia moral global y como espacio de cooperación multilateral en un mundo marcado por profundas transformaciones geopolíticas.
Paralelamente, desarrolló una intensa actividad política e institucional: fue ministro de Educación y Ciencia, consejero del Presidente del Gobierno, diputado en el Parlamento español y europeo, y fundador y director del Centro de Biología Molecular «Severo Ochoa» del CSIC. Presidió el Consejo Científico de la Fundación Ramón Areces y creó la Fundación Cultura de Paz, desde la que trabajó incansablemente por la mediación, la prevención de conflictos armados y la promoción de una ciudadanía global responsable. Autor prolífico y de vasto registro intelectual, Federico Mayor Zaragoza publicó tanto obras científicas de referencia: Genética, Investigación científica, la empresa común, como ensayos de hondo calado humanista y político, entre los que destacan La fuerza de la palabra o Recuerdos para el porvenir. A ello se suma una obra poética coherente y comprometida, con títulos como: A contraviento, Aguafuertes, El fuego y la esperanza, Voz de vida, voz debida, Alzaré mi voz, En pie de paz, donde la palabra se convierte en instrumento de conciencia, resistencia y esperanza.
El reconocimiento a su labor fue amplio y transversal: recibió, entre otras distinciones, la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, la Gran Cruz de la Orden Civil de Sanidad, la Medalla de Oro de la Generalitat de Cataluña, y fue miembro de numerosas academias nacionales e internacionales, así como doctor honoris causa por múltiples universidades de distintos países.
En el ámbito europeo, presidió y promovió el European Research Council y lideró la Initiative for Science in Europe (ISE), reforzando el papel de la ciencia como bien público al servicio de la humanidad.
Recordar hoy a Federico Mayor Zaragoza es reivindicar un liderazgo basado en el conocimiento, la ética y la palabra; una vida dedicada a tender puentes entre ciencia, educación, cultura y política; y una firme convicción de que solo desde la memoria, la cooperación y la educación podrá construirse un futuro más justo y en paz. Como él mismo escribió, en versos que hoy cobran renovada vigencia: «Deber de memoria/ cuando todo clama olvido;/ cuando el viento/ se detiene en los olivos/ y el apremio del presente/ nubla los ojos/ y la mente;/ cuando la prisa/ de cada instante/ que vivimos/ nos induce/ a intentar evadirnos/ del recuerdo… Deber de memoria/ para no transitar mas/ por donde no debimos/ por donde no debemos/. Deber de memoria/ para tener presentes/ a quienes dieron su vida/ por la libertad y la paz/ que hoy disfrutamos/ sin darnos cuenta siquiera».
Ese deber de memoria nos convoca hoy, para mantener viva su voz y su legado.