ELRINCÓN
El padre de la criatura
GEORGE Bush sénior, progenitor de George Bush junior y ex presidente de Estados Unidos, que quizá aspira a ser una monarquía, está de visita en Madrid. El ilustre huésped, que dicen siempre las crónicas de sociedad, ha dicho que tiene proyectado lanzarse en paracaídas desde unos 4.000 metros cuando cumpla 80 años, cosa que sucederá, Dios mediante, el año que viene. Mientras llega el momento de hacer esa barbaridad, el alocado anciano hace declaraciones. «Soy consciente de que en algunas partes de Europa existe una percepción inadecuada de nuestra actual política exterior», ha dicho. Se trata de defender a su hijo, lo que le acredita como un buen padre. Se dice que «madre no hay más que una», en su caso la madre patria, pero también los padres son únicos en la mayoría de los casos. Es cierto que su hijo no ha querido adherirse al Protocolo de Kyoto y se ha negado a formar parte de la Corte Internacional Penal y que estas cosas, junto a la invasión petrolífera de Irak, no le granjea una simpatía irresistible. Además, se le nota mucho que considera a Europa como un continente decrépito, como si los europeos tuvieran la culpa de tener Historia y de haber pasado ya por el Renacimiento cuando en su vasto y hermoso país unos hombres desnudos y emplumados perseguían búfalos para comérselos vuelta y vuelta, ni muy hechos ni poco hechos, en su punto. No le falta razón a papá Bush en sospechar que la popularidad de su hijo ha menguado entre nosotros. Hasta el punto de que el hecho de que sea un ex alcohólico sea deplorado por muchos. Si lo siguiera siendo no habría llegado a la presidencia y lo más que le podía pasar es que cogiera una castaña de vez en cuando, cosa mejor, sin duda, que mandar coger las armas a los marinos. En todo caso, no deben preocuparse los Bush, ni el padre ni el hijo, porque decaiga la popularidad de su país entre nosotros. Aquí los detractores fuman Malboro, mastican chicle, beben whisky con Coca Cola y visten pantalones vaqueros. Además saben más de Toro Sentado que de Miguel Ángel.