VENTANA ABIERTA
ETA habla como sabe
ETA envía con un ¡pum pum!, onomatopeya de su última explosión, el recordatorio sonoro de su existencia. Podría haber insertado en el diaria Gara, que atiende sus requerimientos, un anuncio informando de que la banda existe, y no habría explotado ayer un artefacto en Añón (Zaragoza), junto a una antigua central eléctrica, ya inactiva. Pero este petardeo incruento de un comando al parecer itinerante o es una redundancia, si se limita a repetir la obviedad de que la banda, como reconoce y afirma el ministro Alonso, está viva, operativa y con una capacidad de atentar que ejerce, o es un enigma, si intenta trasladar a algún destinatario un mensaje que no se descifra fácilmente. Mientras el ministro de Interior interpretaba ayer la explosión de Añón como la necesidad de mantener de forma inequívoca la voluntad de seguir luchando contra el terrorismo de ETA, el portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana, vinculaba el artefacto explosionado en Añón con los episodios del proyecto estatutario de Cataluña. «Parece claro que estamos en la semana del Estatuto», afirmó Zaplana en el Congreso. Y tras una pausa, que despertaba expectación, formuló esta pregunta: «¿Por qué vamos a seguir disimulando?». Porque en la semana del Estatuto, siguió diciendo el dirigente «popular», «ETA quiere estar muy presente». Todos los partidos catalanes, excepto el PP, calificaron de «estrambóticas» las declaraciones de Zaplana, pero a éste no le parecieron «ninguna exageración». Y es posible que no fuera ninguna exageración lo que Zaplana sostenía, pero, desde luego, no parecía coherente dicho en la semana tensa, tensísima, del Estatut. ETA esta yendo a lo suyo, coloca el mismo día en Añón un artefacto y lanza desde el diario Gara un comunicado en el que ni habla de tregua ni de abandonar las armas, que es lo que a la banda se le exige para abrir un diálogo con ella. El ministro Alonso condenó obviamente la explosión de ayer, reafirmó la inequívoca voluntad del Gobierno de seguir la lucha contra ETA con todos los instrumentos del Estado de Derecho y, para no debilitar esa lucha, pidió a los partidos, refiriéndose obviamente al PP, que cesen o rebajen las especulaciones en torno a supuestos contactos con la banda. Hizo hincapié Alonso en la necesaria unidad de los demócratas en la lucha antiterrorista, y señaló que en los últimos tiempos «nos hemos movido en niveles de especulación muy altos, que son malos para la lucha...». Interesa saber qué se propone un terrorismo incruento, pero destructivo e intimidante, cuando en muchos medios políticos, de Euskadi especialmente, pero también de Madrid, se vislumbran o se imaginan o simplemente se desean posibilidades de paz en un horizonte ciertamente no cercano, pero tampoco distante.