INVESTIGACIÓN
El asedio a las bacterias de un leonés, ciencia de portada en 'Nature'
'Nature Chemical Biology' dedica su portada del mes de abril al hallazgo de Juan Hermoso para reducir la resistencia a los antibióticos de una superbacteria

Juan Hermoso, ayer en su despacho en el CSIC en Madrid con la portada de la revista que recoge el descubrimiento de su equipo.
Hace veinte años que el científico leonés Juan Hermoso (San Martín del Camino, 1964) declaró la guerra a las superbacterias. Consciente de que la industria farmacéutica apuesta cada vez menos por la búsqueda de nuevos fármacos para luchar contras las infecciones, emprendió otro camino en la investigación para encontrar líneas para desactivar a las bacterias para que los antibióticos que ya existen sigan siendo eficaces. Su último hallazgo, del que se hizo eco el Diario de León en su edición del 2 de septiembre de 2024, bloquea la resistencia a los antibióticos de las bacterias Staphylococcus aureus, las causantes de la mayoría de las infecciones hospitalarias. Su descubrimiento es este mes de abril portada de Nature Chermical Biology, una de las revistas científicas de más impacto.
«Es uno de los descubrimientos más importantes y novedoso que hemos hecho», asegura. Hermoso lidera un grupo de investigación de microbiología estructural en el Departamento de Cristalografía y Biología Estructural del Instituto de Química Física Blas Cabrera del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Novedoso porque ya no buscan nuevos antibióticos. «Estamos dando pasos para entender los mecanismo moleculares de las bacterias para bloquear la resistencia a los antibióticos antes de que se produzca y así utilizar los antibióticos tradicionales».
Para esta investigación han usado robots para producir microcristales y obtener una imagen tridimensional de la proteína BlaR1, que es «la antena» que dispara la resistencia de la bacteria cuando entra en contacto con los antibióticos beta-lactámicos, que son los que se han utilizado para combatir estas infecciones.
El SARM es responsable de infecciones nosocomiales (adquiridas en hospitales) y en la comunidad, como las endocarditis, septicemia, neumonía, infecciones de la piel y tejidos blandos y osteomielitis. SARM continúa como un problema de salud global y representa un tercio de todas las infecciones nosocomiales. Esta bacteria no activa las vías de resistencia hasta que se expone al antibiótico.
La investigación se ha llevado a cabo por un consorcio formado por dos grupos de la Universidad de Notre Dame (Indiana, USA) y el grupo de Juan Hermoso en el CSIC. «La fase preclínica ya está hecha, hemos trabajado en esta investigación durante cinco años, y ahora falta la fase de desarrollo con estudios humanos». Para avanzar es clave que se involucre la industria farmacéutica. «La resistencia a los antibióticos es un problema de salud grave que, según la OMS, será la primera causa de muerte en el mundo en el año 2050, por encima del cáncer. Es un problema que crece de manera imparable. Cualquier operación menor puede provocar una infección letal. La expansión de las bacterias resistentes es un problema alarmante».
El hallazgo del mecanismo que desactiva la proteína que se activa en las bacterias hospitalarias para hacerlas inmunes a los antibióticos tradicionales, anima al equipo de Hermoso a avanzar en esa línea con otras superbacterias. «Tenemos que conseguir reutilizar los antibióticos existentes para continuar con la lucha contra las infecciones resistentes. Sabemos que es inviable que haya un superantibióitoc nuevo, por eso hay que avanzar en otras líneas con estrategias diferentes».
El reto
El reto era enorme. «Teníamos que lograr diseñar una molécula que fuera capaz de unirse al receptor BlaR1, como hacen los antibióticos, pero que, al contrario de estos, bloqueara el disparo de la señal de resistencia. Para ello hubo que comenzar a muestrear por computación más de once millones de moléculas, de aquí se sintetizaron más de cien compuestos que se probaron frente a las bacterias, para llegar a un compuesto líder, que una vez optimizado, nuestro compuesto 4, demostró una eficacia tremenda frente a más de cuarenta cepas de SARM. Cuando se usa este compuesto, podemos volver a utilizar antibióticos convencionales frente al SARM. El compuesto 4 aumenta la potencia de estos antibióticos hasta 4.000 veces». El impacto de este hallazgo ha sido reconocido con la publicación del artículo y la portada de la revista Nature Chemical Biology.
SARM es un patógeno de gran relevancia clínica, ya que es responsable de una amplia gama de infecciones que van desde infecciones cutáneas hasta neumonías y septicemias. Su resistencia a los antibióticos —particularmente a los ß-lactámicos— hace que su tratamiento sea complicado y limitado, lo que incrementa la mortalidad y los costos asociados a la atención sanitaria. «En Europa, SARM es una de las principales causas de infecciones nosocomiales, generando complicaciones graves en hospitales y centros de salud. Se estima que alrededor del 10% de las infecciones hospitalarias están causadas por esta bacteria resistente. En Estados Unidos, el problema es igualmente alarmante, con más de 119.000 casos de infecciones por SARM reportados en 2017 y más de 20.000 muertes anuales relacionadas con este patógeno".