Miguel Ángel Cadenas, obispo en Perú: «Prevost me convenció para ser obispo»
El leonés, nacido en Laguna de Negrillos, es obispo en Iquitos

Miguel Ángel Cadenas, en una visita a Laguna de Negrillos tras ser nombrado obispo de Iquitos
Miguel Ángel Cadenas Cardo, nacido en 1965 en Laguna de Negrillos, ingresó en la Orden de San Agustín y fue ordenado sacerdote en 1993. Desde 1994 ha desarrollado su labor pastoral en la Amazonía peruana, desempeñándose en diversas parroquias y cargos dentro del Vicariato Apostólico de Iquitos. El 15 de mayo de 2021, fue nombrado Obispo Vicario Apostólico de Iquitos. En Perú conoció a Robert Francis Prevost, recientemente nombrado Papa con el nombre de León XIV. Ambos religiosos, misioneros agustinos en las regiones de Iquitos y Chiclayo, respectivamente. Un ejemplo de su relación personal es la participación de Robert Prevost en la ordenación episcopal de Miguel Ángel Cadenas en julio de 2021, donde actuó como co-consagrante. Ambos encarnan un compromiso compartido con la misión agustiniana y en Perú.
— ¿Cuándo conoció a Robert Prevost y cuál ha sido su relación?
— En 1996. Yo llevaba año y medio en Perú, de frente al río Marañón, en plena Amazonía, a 30 horas de la ciudad de Iquitos. Robert Prevost era el formador de los jóvenes agustinos en Trujillo. El año 96 un joven agustino peruano estaba con nosotros en la comunidad de Santa Rita de Castilla (río Marañón) y vino a visitarle. Ahí le conocí. Después le he visto varias veces en reuniones de agustinos. Él también estuvo en mi ordenación episcopal en julio del 21 en Iquitos. Después le he visto como obispo en la Conferencia Episcopal peruana.
— ¿Cómo lo describiría?
— Un hombre afable, con inteligencia, que escucha, tiene paciencia y capacidad de acompañar sin imponer, pero sabiendo siempre el horizonte que
pretende. Como religioso era un compañero más. No tiene ningún problema de ir con la gente más humilde. Pero también es capaz de desenvolverse en los ambientes intelectuales.
— ¿Qué destacaría de su trabajo en Perú?
— Los primeros años los dedicó al norte del Perú, una diócesis que se denomina Chulucanas y que estaba encargada a los agustinos norteamericanos. Allí hizo de párroco y visitó las comunidades rurales. Después los agustinos norteamericanos le pidieron que formara un seminario. Él fue el primer formador. El Seminario lo construyeron en la ciudad de Trujillo. Allí enviamos a nuestros seminaristas de Iquitos. Después se fue a Chicago para ser provincial de los agustinos. Posteriormente a Roma para ser superior general de la Orden y, al concluir, regresó a Chicago. Pero poco después le nombraron obispo de Chiclayo. De ahí pasó a Roma como cardenal. En Perú ha estado muy vinculado a las parroquias y a los grupos de derechos humanos.

Prevost impone las manos a Cadenas.
— ¿Llegaron a desarrollar algún proyecto juntos?
— No, nunca hemos trabajado juntos. Nos hemos visto en varias reuniones y siempre ha sido una relación cordial. Él fue quien terminó por convencerme para aceptar ser obispo, algo a lo que yo me resistí todo lo que pude. Lo hizo con mucha prudencia, sin imponer nada, acompañándome en el proceso con delicadeza. Hasta que acepté.
— Pues esa ya es una relación muy íntima.
— Sí, lo es.
— ¿Esperaba su nombramiento?
— No, porque pensé que después de un argentino y jesuita no era probable que hubiera otro americano y agustino. Me sorprendió gratamente. Uno siente alegría y también la tremenda responsabilidad que le ha caído encima.
— ¿Cuál cree que será el enfoques de su pontificado?
— Es pronto para saber. Pero, para mí, detrás de la elección del nombre hay todo un programa para la Iglesia y para la Teología. León XIII, en plena revolución industrial, creó la Doctrina Social de la Iglesia. León XIV está pensando en la revolución digital, sobre todo de la inteligencia artificial. Esto supone un desafío, en sus palabras, a la dignidad humana, la justicia y el trabajo. También hace referencia a la imagen «Cuerpo místico» para referirse a la Iglesia. En tiempos de digitalización el cuerpo es una frontera.
— Importantes desafíos. Se ha hablado de que León XIV seguirá una línea continuista con el Papa Francisco, pero con su propia personalidad. ¿Qué opina?
— Sí, creo que seguirá las grandes líneas de Francisco: sinodalidad, acompañamiento de los pobres... Pero marcará su propio estilo. Tal vez sea más prudente, pero abrirá campos nuevos como la IA. Aunque no es totalmente nuevo que en enero del 25 los Dicasterios (Ministerios) de Educación y Cultura y Doctrina de la Fe publicaron una excelente nota, «Antiqua et nova», sobre IA. Creo que Robert percibe este enorme desafío porque él estudió matemáticas.
—¿Qué significado tiene para usted que haya un Papa agustino y cómo cree que se reflejará en su pontificado?
— Evidentemente, para mí es importante que sea agustino. Creo que va a enfatizar la relación personal con Jesucristo (interioridad), la búsqueda de la verdad y la necesidad de fortalecer la comunidad. Por ser norteamericano conoce en primera persona el individualismo. Creo que estas tres notas agustinianas: interioridad, búsqueda de la verdad y comunidad irán saliendo durante su pontificado.
— La búsqueda de la verdad, el auténtico ‘quebradero de cabeza’ de San Agustín.
— Sí. Y muy actual. Buscar no es imponer.
— Y las misiones, algo intrínsecamente ligado a la Orden de San Agustín, que tanto usted como Robert Prevost han vivido en primera persona, entregando su vida a los más humildes del mundo. Esto también influirá en su pontificado, supongo.
— Se verá reflejado en la necesidad de acompañar comunidades cristianas y en la defensa de la dignidad humana, la Doctrina Social de la Iglesia.