El arte del éxodo: «El viaje me golpeó, pero me dio forma»
Una leonesa codirige un proyecto internacional formado por varias universidades que enlaza arte, educación e investigación para humanizar los procesos migratorios

Exposición de las cartografías sensibles en la Díaz-Caneja en Palencia.
Humanizar la migración y generar empatía hacia las vivencias de las personas migrantes: este fue el objetivo que las investigadoras Paula Gil, Victoria Martínez y Bienvenida Sánchez se propusieron al acercar estas realidades a su alumnado, en un contexto marcado por discursos polarizados. Así nació Voces de la Migración, un proyecto internacional que articula arte, educación e investigación para explorar este fenómeno no como un dato estadístico o socioeconómico, sino como una experiencia humana, subjetiva y transformadora. En él participan diversas instituciones académicas —entre ellas la Universidad de León, la Universidad de Valladolid, la Universidad de Nariño y la Universidad de Caldas— junto con entidades sociales vinculadas al trabajo con población migrante como Procomar y Yirewa.
Frente a miradas simplificadoras, la iniciativa propone desplazar el foco desde «hablar sobre migración» hacia la creación de espacios donde las propias personas migrantes puedan narrar sus trayectorias, emociones y procesos de reconstrucción vital. En este sentido, la iniciativa busca activar formas de comprensión colectiva y generar espacios de encuentro entre comunidades. Para ello, las profesoras involucraron a 107 estudiantes de varias asignaturas de la Universidad de Valladolid, la Universidad Complutense de Madrid y el CES Don Bosco para recoger el testimonio de 216 migrantes de entre 18 y 80 años procedentes de América, Europa del Este, África, China y Pakistán que han venido a España.
«Los alumnos tuvieron que buscar a los participantes, elaborar un cuestionario y hacer una fotografía con una piedra que sirviera como metáfora y nexo de unión. La piedra elegida fue un canto rodado, en relación a la piedra que se forma en un sitio, cae sobre el río y acaba en otro lugar por ciertas circunstancias. Los alumnos hicieron las entrevistas y nosotras, como profesoras de expresión plástica y visual, les supervisamos durante el proceso. A la hora de hablar con los protagonistas, nos contaban cosas realmente impactantes», explica la leonesa Paula Gil.

Uno de los testimonios del proyecto Voces de la Migración.
Uno de los ejes centrales del proyecto fue el uso de la cartografía como herramienta conceptual, artística y metodológica. «El recuerdo ayuda a empatizar con las vivencias. Este se clasifica por categorías, se va hilando y, para representarlo, nos ayudamos de la expresión artística. Las cartografías no es tallar un mapa, sino crear una representación de recorridos vitales, memorias, vínculos, pérdidas, expectativas y transformaciones a través de la expresión plástica», recalca Gil.
Gracias a las cartografías sensibles, la migración se representa como un proceso complejo en el que se entrelazan territorios físicos y trayectorias emocionales. El proyecto articula una muestra de voces migrantes en la que cada testimonio, imagen u objeto traza un mapa común de experiencias. Para codificarlas, el equipo determinó primero las variables a identificar y, posteriormente, empleó un software de análisis de frecuencias y recurrencias. Este procedimiento permitió extraer los discursos más repetidos para contrastarlos con los objetivos e hipótesis planteados. Además, la investigación combinó metodologías cuantitativas con enfoques cualitativos basados en las artes, específicamente a través de la a/r/tografía, una disciplina que permite representar entes abstractos difíciles de verbalizar.

Victoria Martínez y Paula Gil, autoras del estudio.
Los resultados se han materializado en producción investigadora y exposiciones y acciones culturales, concebidas como espacios abiertos de diálogo, donde el público observa, recorre, interpreta y se implica en las narrativas presentadas. Ejemplo de ello son la exposición realizada en el Centro Rogelio Salmona en Colombia, la muestra de la Fundación Díaz Caneja y el taller ‘Caminar entre voces’ previsto para Oporto, donde se propone una experiencia colectiva de reinterpretación y creación a partir de las voces recogidas.
En conjunto, Voces de la Migración propone una forma de investigación comprometida que entiende la migración no solo como objeto de estudio, sino como un campo de relación, creación y pensamiento compartido. A través del arte y la cartografía, visibiliza las dimensiones humanas, afectivas y narrativas del desplazamiento que a menudo permanecen ocultas.
Los próximos pasos contemplan la ampliación de la muestra para «mapear más voces migrantes», la creación de un libro blanco, el desarrollo de recursos didácticos y la creación de una exposición itinerante internacional. A largo plazo, el proyecto aspira a formular recomendaciones dirigidas al Estado, con el objetivo de transformarlas en políticas públicas que mejoren la calidad de vida de la población migrante.