Diario de León

Del lujo a la ilegalidad: el bolso de la hija de Yolanda Díaz desata una polémica por ser falso

"Lo que me molesta bastante es que mi hija, que tiene 13 años, se haya visto involucrada diciendo una falsedad," afirmó Díaz

EFE

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León

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La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, ha pasado de ser criticada por su supuesto exceso de lujo a enfrentarse a una seria polémica sobre ética y legalidad en la economía. El accesorio que portaba su hija, inicialmente señalado como un bolso de la marca Marc Jacobs valorado en más de 500 euros, ha resultado ser, según la propia ministra, una imitación de mercadillo comprada por 25 euros. 

La confesión, lejos de apaciguar las críticas, ha encendido un nuevo y virulento debate. 

El primer frente de ataque se centró en la incoherencia de la líder de Sumar entre su discurso social y la ostentación. Sin embargo, al admitir Díaz que se trataba de una falsificación (un regalo de sus primas adquirido en un mercadillo de Portugal), la discusión se ha trasladado al ámbito de la lucha contra la piratería y la economía sumergida. 

La polémica surge porque la posesión y el fomento de la compra de falsificaciones sin prácticas que minan la economía formal.  Asociaciones como la de Defensa de la Marca (ANDEMA) han criticado que la Ministra de Trabajo normalice o legitime la compra de productos piratas, un sector que, aseguran, destruye miles de empleos y defrauda a Hacienda.

El incidente se ha calificado como una "torpeza comunicativa" que coloca a la vicepresidenta en una posición incómoda, ya que su propio Gobierno impulsa campañas contra el fraude y el crimen organizado vinculado a las falsificaciones.

Yolanda Díaz ha expresado su profundo malestar por la situación, denunciando que la polémica es, ante todo, un ataque personal y sexista que involucra a una menor.

"Lo que me molesta bastante es que mi hija, que tiene 13 años, se haya visto involucrada diciendo una falsedad," afirmó Díaz, lamentando que el revuelo ha afectado a su hija, quien incluso se ha negado a asistir a eventos públicos por temor a ser fotografiada.

La vicepresidenta ha defendido que a las mujeres públicas se les critica permanentemente por su vestimenta o aspecto, algo que no sucede con sus compañeros varones, desviando el foco hacia el sexismo en la política.

Así, el pequeño bolso de un mercadillo se ha convertido en el símbolo de un debate complejo que toca la fibra del lujo, la coherencia política, la piratería y los límites de la crítica a la vida personal de los cargos públicos.

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