La bióloga leonesa Laura Pinillas advierte del verdadero motivo por el que el pescado ya no es tan sano
«Estás comiendo plástico y no lo sabes»: la advertencia de la bióloga Laura Pinillas sobre microplásticos en el pescado, los tuppers y tu dieta diaria

El pescado, considerado uno de los alimentos más saludables, puede contener microplásticos tras haber ingerido residuos presentes en el océano
Laura Pinillas, bióloga leonesa y divulgadora científica en redes sociales, vuelve a dejar huella con una declaración tan contundente como cotidiana: «Estás comiendo plástico y no lo sabes». Su intervención en el podcast de Carlos Ríos, Realfooding, ha vuelto viral su explicación sobre cómo los microplásticos se han infiltrado en nuestra dieta de forma sistemática.
Carne, pescado, ultraprocesados e incluso tuppers: todo puede ser fuente de exposición a estas partículas diminutas, pero potencialmente disruptivas para la salud humana.
Microplásticos: invisibles pero omnipresentes
«Como no los vemos, porque son micro, pensamos que no están», dice Pinillas al abrir el episodio. Pero están. Según recuerda, los microplásticos están presentes en «carne, en pescado, en todo». Su origen puede estar en los océanos, donde acaban toneladas de residuos plásticos que luego entran en la cadena alimentaria a través del pescado. Pero también en los envases, utensilios y recipientes con los que manipulamos la comida.
Lo más inquietante no es su presencia en los alimentos, sino su capacidad de permanecer en nuestro organismo. «Nuestros propios desechos se ven con microplásticos también», apunta, señalando cómo estas partículas pueden atravesar barreras biológicas y acumularse en tejidos humanos.
El pescado ya no es lo que era
Uno de los momentos más impactantes del episodio es cuando Pinillas señala directamente al pescado como una fuente preocupante de microplásticos: «Tiene muchísimo microplástico». El motivo es simple: «Toda la basura, ¿dónde la echamos? Al océano».
Esto plantea un dilema para muchas personas que consideran el pescado una opción saludable frente a la carne. Pero si el mar está contaminado y los peces ingieren plásticos, el consumidor final también acaba ingiriéndolos. Aunque estas partículas no tengan sabor, color ni olor, están ahí, y pueden ejercer efectos nocivos en silencio.
El problema de los tuppers y el calor
Pero no todo viene del mar. También lo que hacemos en casa puede ser una vía directa de intoxicación involuntaria. «No es lo mismo si metes un pocito en el microondas o si metes un tupper en el microondas», advierte la bióloga. El calor favorece la migración de sustancias como el bisfenol A y los ftalatos desde el plástico hacia la comida.
Estas sustancias son conocidos disruptores endocrinos, es decir, químicos que alteran el equilibrio hormonal del cuerpo humano. El bisfenol A, por ejemplo, puede «unirse a los receptores que son propios del estrógeno», lo que puede provocar alteraciones reproductivas y problemas de fertilidad.
¿Qué podemos hacer?
No se trata de caer en el alarmismo ni de abandonar todos los alimentos sospechosos, sino de introducir cambios simples pero eficaces. Como explica Pinillas: «Si te tienes que ir de tupper, pues te compras uno de cristal y ya está. Problema solucionado».
La exposición a microplásticos se puede reducir. Evitar calentar comida en plástico, minimizar los alimentos ultraprocesados, elegir recipientes de vidrio y priorizar alimentos frescos son estrategias accesibles y prácticas.