Dos veinteañeros dejan su vida en Barcelona y compran una casa abandonada en un pueblo de El Bierzo para restaurarla
El vídeo de presentación, publicado hace apenas nueve días en su canal, ya tiene casi 120.000 visualizaciones, señal de que su historia ha conectado con miles de personas que sueñan con una vida más auténtica

El pueblo donde Marc y Laia han iniciado su proyecto vital está rodeado de ruinas y naturaleza salvaje: una aldea olvidada en el corazón de El Bierzo.
En los últimos meses, las historias de jóvenes que abandonan la ciudad para reinventar su vida en entornos rurales están ganando fuerza en redes sociales y plataformas de vídeo. Lo vimos recientemente con el proyecto de Edu y Rocío, una pareja leonesa que convirtió un camión en una vivienda autosuficiente sobre ruedas. Ahora, otra pareja(esta vez desde Barcelona) sigue ese mismo impulso: cambiarlo todo por una vida sencilla, auténtica y radicalmente distinta.
El Bierzo: la tierra salvaje que enamoró a Marc y Laia
Marc y Laia tienen 24 años y han hecho lo impensable para muchos de su generación: comprar una casa completamente abandonada en un pueblo casi deshabitado de la comarca del Bierzo, en León, y lanzarse a restaurarla por completo sin experiencia previa en construcción ni una red económica sólida detrás.
En su vídeo de presentación, que ya llega casi a las 120.000 visualizaciones en YouTube en solo nueve días, explican su decisión con una mezcla de entusiasmo y sinceridad. Se trata, dicen, de recuperar el contacto con la naturaleza, escapar de la lógica urbana y vivir a otro ritmo.
Las imágenes de su nueva vida reflejan un escenario casi mítico: bosques cubiertos de niebla, tejados de pizarra carcomidos por el tiempo, una bodega tallada en roca natural y un jardín salvaje que pronto se convertirá en huerto. «Cada vez que llego allí siento algo difícil de explicar», confiesa Marc, que documentará todo el proceso en su nuevo canal de Youtube.
Gente y estilo
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Patricia de la Torre
Una casa en ruinas como punto de partida
La casa que han comprado, una construcción tradicional en piedra, no tiene conexión entre plantas, acumula décadas de abandono y necesita una rehabilitación integral. El tejado está en mal estado, las vigas muestran signos de carcoma y las paredes, construidas originalmente con barro, deben ser tratadas con materiales resistentes. Aun así, la pareja ha decidido comenzar desde la planta baja, que es la que antes podría volverse habitable.
El proyecto va más allá de lo estético. Se trata de aprender desde cero, vivir con poco, aplicar principios de sostenibilidad y convertir la ruina en refugio. Lo hacen con recursos mínimos, combinando encargos audiovisuales con el desarrollo de sus canales de YouTube, donde ya cuentan con una comunidad fiel. No hay hipoteca, no hay alquiler. Solo trabajo manual, intuición y muchas ganas.
Una tendencia que empieza a consolidarse
Este tipo de contenido está generando un nuevo lenguaje en torno a lo rural. Es una apuesta vital, y cada vez más jóvenes se sienten identificados con ese deseo de volver a lo esencial.
Lo que antes podía parecer anecdótico o marginal empieza a consolidarse como un fenómeno social. Proyectos como el de Marc y Laia son señales claras de que existe un nuevo modelo aspiracional entre los jóvenes.