El motivo por el que gatear como "therian" puede pasarte factura, según la bióloga leonesa Laura Pinillas
La bióloga leonesa Laura Pinillas analiza la tendencia therian y explica por qué el cuerpo humano no está preparado para caminar a cuatro patas

Laura Pinillas graba su vídeo desde un laboratorio para explicar, con base científica, por qué el cuerpo humano no está diseñado para imitar la locomoción de los cuadrúpedos
La última tendencia viral de TikTok ha puesto a miles de jóvenes a cuatro patas. Personas que se identifican como perros, gatos o incluso caracoles bajo la etiqueta 'therian' caminan, corren y saltan imitando la locomoción animal. Lo que para algunos es juego, identidad o performance digital, para otros es motivo de preocupación. Entre ellos, la bióloga leonesa Laura Pinillas, cuyo vídeo se ha hecho viral por una frase tan directa como demoledora: «No es una opinión cultural, es evolución».
La bióloga leonesa Laura Pinillas explica por qué no estamos diseñados para caminar como perros
«Millones de años evolucionando para liberar las manos y ahora las volvemos a usar para caminar», afirma la bióloga leonesa Laura Pinillas en su intervención. Su argumento no se basa en juicios morales, sino en biomecánica pura. Los humanos somos bípedos obligados. Nuestra anatomía está diseñada para mantener la verticalidad, optimizar el gasto energético y liberar las extremidades superiores para la manipulación fina.
Pinillas insiste en que la diferencia estructural entre humanos y verdaderos cuadrúpedos es radical. Los animales adaptados a esa postura poseen escápulas orientadas lateralmente, columnas más rígidas y extremidades anteriores capaces de soportar carga de forma sostenida. En cambio, el hombro humano prioriza movilidad sobre estabilidad, y la muñeca no está preparada para recibir el peso corporal de manera repetida.
La bióloga leonesa Laura Pinillas alerta del riesgo en muñecas, hombros y columna
«La muñeca va a ser la primera que lo va a sufrir», advierte la bióloga leonesa Laura Pinillas. Al apoyar el peso del cuerpo sobre la palma, la presión recae directamente sobre el nervio mediano. El resultado puede traducirse en adormecimiento, debilidad y sobrecarga articular, síntomas que recuerdan al síndrome del túnel carpiano cuando se cronifican.
Pero el problema no termina ahí. El hombro humano, altamente móvil, no está diseñado para estabilizar carga vertical prolongada en extensión. La sobrecarga repetida puede generar inflamación en los tendones del manguito rotador y estrés en la articulación acromioclavicular. Y después llega la columna vertebral.
La evolución nos dotó de una columna con doble curvatura (cervical y lumbar) para equilibrar cabeza y tronco en posición erguida. Alterar de forma sostenida esa alineación implica modificar el reparto de cargas vertebrales.
Más allá del impacto físico, el fenómeno 'therian' abre un debate cultural complejo sobre identidad, expresión y pertenencia digital. En redes, muchos jóvenes defienden que no «se creen» animales, sino que conectan simbólicamente con rasgos que asocian a ellos. El problema surge cuando la performance traspasa el terreno simbólico y se convierte en práctica física repetida sin conciencia corporal.
La reflexión de la bióloga leonesa Laura Pinillas no niega la libertad individual, pero introduce una variable que a menudo se ignora en la conversación viral: la biología no entiende de algoritmos. Las tendencias pasan, las lesiones permanecen.
Podemos explorar identidades, jugar con símbolos y expresarnos libremente. Pero conviene recordar que nuestro cuerpo responde a millones de años de adaptación.