Gatos y perros: el peligro está en casa
Una pastilla en la mesita, un fármaco que se ha caído al suelo, las plantas que hay en el salón, los productos de limpieza, el chocolate, las uvas o la cebolla...así se puede intoxicar en casa un perro o un gato. Porque no siempre el hogar es seguro hogar

En el refugio a veces está el peligro. Situaciones que parecen inocentes y se convierten en una amenaza. Una pastilla sobre una mesita esperando un vaso de agua o que se ha caído al suelo, un trozo de chocolate, una habitación que se ha limpiado con lejía, una pila de botón que ha quedado por la casa, una macetas de geranios al sol, una ventana abierta... A veces, el peligro está en la casa. El lugar donde se está seguro.
Los veterinarios recomiendan comprobar las trampas para perros y gatos que se esconden en los domicilios. Una manera de evitar una visita de extrema urgencia a la veterinario. «Los animales que conviven en casa también sufren accidentes domésticos», advierten veterinarios leoneses. «Muchas veces por descuidos, y otras por desconocimiento», dicen. «Mucha gente no sabe que los geranios son tóxicos para los animales y, sin embargo, es una planta muy común en casas y fincas», ponen como ejemplo. «O les dan un paracetamol para calmar un dolor sin saber que es un medicamento muy útil para las personas pero absolutamente desaconsejado para perros y gatos, que pueden sufrir un cuadro grave de intoxicación», añaden. Lo mismo sucede con el Ibuprofeno. Y, por descontado, con otros medicamentos. Por ejemplo, el sintrón. O los ansiolíticos, o los fármacos que se utilizan para dormir.
«La mesita de noche es, quizá, uno de los lugares más peligrosos de la casa», apuntan. Un sitio donde a menudo se dejan las pastillas antes de tomarlas. «Un lugar de fácil acceso que, sin embargo, no se contempla como peligroso, pero lo es», explican.
Cada año se producen en la provincia decenas de consultas veterinarias por intoxicación. Por su peligro y frecuencia, en el número uno se encuentran los raticidas. «No sólo su consumo directo es mortal, es importante saberlo. Pasan a la cadena trófica, de manera que si ingieren otro animal que ha muerto envenenado ellos también lo harán», advierten. Le siguen en ese listado de peligros mortales los insecticidas y desinfectantes. Después entra el grupo de los medicamentos humanos, sobre todo anticoagulantes, antiinflamatorios y antidepresivos. Los productos de limpieza están entre los riesgos más frecuentes, sobre todo la lejía, el amoniaco y los detergentes concentrados, incluidos los suavizantes de ropa, que tiene un aroma y sabor apetecible para perros y gatos.
«Hay un gesto que parece inocuo y, sin embargo, comporta un gran riesgo: el uso de lejía para limpiar suelos y cuartos de baño. El peligro está en no dejar que se seque, que se inactive. Un perro o un gato que entra en una habitación que se acaba de limpiar con lejía puede quemarse las patas o la lengua, por ejemplo, pero también se puede intoxicar por inhalación si la habitación no ha sido convenientemente ventilada», advierten. «Y esto es aplicable también a las personas», añaden. «Y ojo con los anticongelantes, son productos dulces que les encantan. Son mortales», avisan.
Las plantas son otro foco de riesgo. Especialmente tóxicos son los geranios, los lirios, las adelfas, los potos, algunos tipos de hiedra, partes del aloe vera y la flor de Pascua tan típica en Navidad en las casas.
El enemigo está también en alimentos de consumo habitual. «El chocolate es mortal», advierten desde clínicas veterinarias de León. «Jamás se le debe dar a un perro o un gato, nunca», inciden. «Contiene teobromina, un compuesto que puede ser letal para ellos, sobre todo los de pureza cercana al 99 %», explica el veterinario clínico Francisco Jesús Almodóvar desde Madrid. Tóxicos son también las uvas, la cebolla, los ajos, las pasas y algunos frutos secos.
«El cannabis es un peligro emergente en las consultas veterinarias», apuntan los veterinarios Almodóvar y Andrés Santiago. «Cada vez vemos más casos relacionados con el consumo de hachís», explican desde una clínica leonesa. «Y no necesariamente lo han ingerido en casa. Hemos tratado en dos ocasiones ya a una perra pequeña que se ha intoxicado en la zona por donde pasea, en la que hay un grupo de consumidores. La china de «chocolate» les encanta, tiene para ellos un olor muy atractivo», aclaran. «También nosotros hemos tratado un caso», dicen desde otra clínica leonesa. «Fue sorprendente, no lo esperábamos», añaden. «Sólo pedimos en estos casos la colaboración de los dueños, que nos digan si han podido consumir drogas para poder ayudarles rápidamente», instan.
Algunos síntomas
«Los vómitos, la salivación excesiva, debilidad o letargo, temblores y convulsiones, dificultad para respirar, desorientación o parálisis, y cambios en la temperatura o el ritmo cardíaco son los síntomas más comunes que presentan nuestros animales cuando sufren una intoxicación», explica Andrés Santiago. «El mayor problema que tenemos en los casos de intoxicación en animales es que ellos no hablan, y no nos pueden decir qué es lo que han comido», cuenta.
Los especialistas advierten de que hay que acudir de inmediato a una veterinarios. Y avisan de que las primeras horas son decisivas. La gravedad de la intoxicación depende no sólo del tóxico que han comido, también de la cantidad. «Todo depende del tamaño del perro y de cuánto han ingerido.
Los peligros
-Intoxicaciones con venenos, plantas, medicamentos, alimentos...
-Asfixia y obstrucciones con objetos pequeños, juguetes, pilas, botones, cintas, monedas, hilos, gomas, calcetines, basuras...
-Quemaduras con planchas, cocinas, hornos, velas, líquidos hirviendo...
-Accidentes eléctricos por morder cables...
-Heridas con cristales rotos, herramientas, cuchillos, objetos punzantes...
-Caídas de ventanas sin proteger especialmente en gatos y por escaleras en el caso de los cachorros, saltos de la cama o el sofá en perros pequeños que pueden lesionar columna y patas...
-Parásitos y zoonosis por garratapatas, pulgas, hongos, bacterias, mordeduras de serpientes...
Diferencias entre perros y gatos
-Los perros son más propensos a destrozar objetos
-Los gatos son más ágiles y tienen más facilidad para llegar a lugares más inaccesibles
Medidas de prevención
-Guardar todo, productos químicos, medicamentos, alimentos tóxicos
-Asegurar ventanas y balcones en redes, especialmente para gatos
-Proteger los cables
-Supervisar los juegos para evitar que se atraganten
-Actuar rápido ante las intoxicaciones y acudir con urgencia a un veterinario

Lo primero: acudir al veterinario
Además, los veterinarios advierten de que el carbón solo debe administrarse cuando el animal está consciente, porque “muchos de estos tóxicos generan sintomatología neurológica, produciendo que el animal quede inconsciente y que al administrarle cualquier producto como el carbón activado, pueda ir al pulmón y generar una neumonía por aspiración”.

Las horas vitales, las primeras

Pero, ¿qué es el carbón activo?
“Son muchos los casos de intoxicaciones que llegan a las clínicas veterinarias. Por suerte, siempre estamos preparados y, mientras valoramos si lo mejor para ese pequeño es hacerle una limpieza de estómago o inducirle el vómito, lo primero que hacemos es administrarles carbón activado”, cuenta el veterinario Andrés Santiago, quien asegura que puedes tenerlo en casa y usarlo cuando creas que tu peludo ha ingerido algo que pueda hacerle daño, pero: “Es importante que las formulaciones veterinarias estén diseñadas específicamente para animales, no vale cualquier carbón de uso humano”, asegura.
En el mercado hay muchas marcas.

Lo que se puede hacer
Después de comprobar todas las trampas mortales que podemos tener en casa para nuestros perros y gatos sin saberlo, los veterinarios Andrés Santiago y Francisco Jesús Almodóvar recomiendan tener el número del veterinario más cercano a mano, limitar el uso de tóxicos en nuestro hogar en la medida de lo posible, y los que tengamos, colocarlos en sitios inaccesibles para ellos, y contar con un botiquín básico que incluya carbón activado de uso veterinario, que pueden adquirirse sin receta tanto en farmacias veterinarias como online. “Lo veo como un extintor”, concluye Santiago: “esperas no tener que usarlo nunca, pero si llega el momento, agradeces tenerlo a mano. En intoxicaciones, los primeros minutos pueden determinar si tu peludo sobrevive o no”.