viernes. 30.09.2022

Vive en Pinilla desde hace 64 años, cuando ella y su marido lograron una vivienda de protección oficial con el suelo de tierra y estacas y alambres para delimitar la parcela. Hoy parece difícil de entender cómo se arreglaba el matrimonio y sus cuatro hijos para desenvolverse en 65 metros cuadrados sin calefacción, bañera o ducha y con los escasos ingresos de Modesto, que trabajaba de temporero en la Azucarera Santa Elvira y en la fábrica de gaseosas Hobares. Pero lo hicieron y con buen humor. El barrio se inundaba en esos años cada invierno hasta la década de los ochenta en que se limpió y se canalizó la presa del Carbosillo. Matilde nació en Pola de Siero (Asturias) hace casi un siglo, vino a León ya casada primero a Villamoros de Mansilla donde vivían su suegro y sus cuñadas y después a Mansilla de las Mulas, donde regentó junto a su esposo el bar La Taberna, que dispensaba comidas. Pinilla supuso un gran paso para la familia, que encontró una vecindad colaboradora y amigable, sobre todo, tras perder su marido cuatro dedos de una mano en un accidente de trabajo que le dejaron una pensión de 5.500 pesetas.

Sin ducha, calefacción o pavimento
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