jueves 20/1/22
praizal

Leche, fermentos, cuajo y sal. Nada más. Son los ingredientes de los quesos que se elaboran en Praizal, la quesería de Jabares de los Oteros. La receta puede parecer sencilla, pero es un lujo en estos tiempos. La leche proviene de sus propias ovejas y ese es otro de los secretos de una firma que se ha ganado el favor del público con esfuerzo y buen hacer.

Pilar Blanco, la propietaria de Praizal, propone una ‘cata’ para dar a conocer las bondades de un producto lleno de sabor y que presenta distintas versiones.

En primer lugar, el queso fresco. Su sabor es suave, con la frescura de la leche y el sabor a fruto seco que tiene la leche de oveja cuando llega a este punto de elaboración. De textura cremosa, pero lo suficientemente firme para que se pueda cortar sin dificultad, combina con todo, tanto con dulce como con salado.

Después, los quesos de pasta blanda. En Praizal tienen nombres de nubes porque recuerdan a ellas: Cirro y Cúmulo. El primero es de corteza enmohecida, pero sedosa y de sabor muy suave. Ambos se comen con corteza, porque para eso han sido concebidos y porque, además, el sabor cambia completamente. Cúmulo es láctico, con toda la potencia del moho que se desarrolla en su parte exterior. Y que los quesos blandos, si son artesanos, se come hasta la corteza.

Por último, los de pasta dura. Semicurado y Pata de mulo. El primero se vende en tres formatos: de un kilo, de tres y de diez; con tres, seis y entre ocho y diez meses de maduración, respectivamente. Su corteza es grisácea y enmohecida, de aspecto compacto e interior color marfil. Su sabor es frutos secos y aromas del campo. El pata de mulo no está prensado, sino que va cogiendo forma él sólo, tras ser volteado manualmente para que pierda el suero. Es cremoso y suave en boca.

Toda una tentación para el paladar que se puede encontrar en tiendas de productos de León y ahora también en su tienda on-line (www.praizal.com)

el buen queso
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