lunes. 15.08.2022

alfonso garcía


Es esta, en síntesis, una novela sobre diversos aspectos de la sociedad española durante la Transición. Una novela excelente y excelentemente ambientada, por cierto, que, al margen de la idea subyacente del olvido de la guerra y la voluntad de reconciliación, se articula en torno a dos personajes que representan dos miradas —Paquito Munera, teniente Tosantos— ante un hecho como es la presencia residual, anacrónica por tanto, de los maquis de la brigada 22, «el último rescoldo de la hoguera que un día ya lejano había abrasado el país entero». Paquito Munera acariciaba el «secreto proyecto de enviar una carta al director». Convertida su publicación en el diario provincial en un verdadero acontecimiento, decepcionante también, le animó a escribir un reportaje sobre la presencia de petróleo en un pueblo apartado. Sin embargo, las informaciones tomaron otro rumbo. No fue la cuadrilla de buscadores de petróleo con la que se encontró, sino con la partida de maquis que aún quedaban de aquella brigada que andan «perdidos del tiempo», según uno de sus componentes. Aparece en el lugar entonces, por tantos malentendidos como se aprovechan y sorprendentes coincidencias, el teniente Losantos, al que sus superiores le habían encomendado la misión especial de localizar partidas de guerrilleros, que, «agazapados como alimañas, aguardaban la detención como siempre lo habían hecho, con las armas en la mano y un inquebrantable filo de rebeldía en la mirada». Los maquis esperaban el final de esa resistencia atroz en que habían convertido su vida. Anticipo que se trata de una trama muy bien concebida y desarrollada, detrás de la que se esconde una elaboración muy trabajada, cuyo resultado es una intensa acción narrativa que atrapa de forma inevitable, en una alternancia en el desarrollo muy interesante y que a la larga se hacen convergentes. Magníficas descripciones que definen también ambientes. Personajes de preciso, a veces curioso perfil. Este que firma la considera una de las novelas más interesantes de los últimos tiempos.

El último rescoldo de la hoguera
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